Columnistas

Cortes hist髍icos de ciudad
Autor: Dario Ruiz G髆ez
4 de Mayo de 2015


Hay ciudades, lo sabemos, que colapsaron por alguna causa y desaparecieron para siempre en la noche de los siglos.

Las ciudades modernas sometidas a un determinado modelo industrial cuando éste entró en crisis tal como le sucedió a Manchester y recientemente a Detroit lo que quedó fueron ruinas, mugre, desempleo galopante.  Viví el auge de la industria del hierro en Bilbao que al hacer crisis,  desnudó la fealdad del paisaje, su inhóspito entorno. Pero Bilbao fue capaz de replantear esas catástrofe y sobre lo que fueron aguas enfermas, un corredor industrial abandonado se planteó la renovación de estas áreas deprimidas, el rescate de las aguas del Nervión que con una nueva espacialidad urbana, una renovación del sistema de transportes, un metro que en realidad es un tren de cercanías, devolvió la escala humana, la belleza en donde antes reinaba la grisura, la humedad desesperante, recuperó la claridad del aire. Edificios  como el Palacio de la Música, el Museo Guggenheim sirvieron de punto de partida para la integración  del espacio de la ciudad tradicional, para conectar las vías regionales con las grandes autopistas europeas y sacar de este modo a Bilbao del aislamiento hasta convertirlo en un modelo de renovación necesaria entre la morfología del casco tradicional y los nuevos espacios y tipologías arquitectónicas.


¿No fue esto lo que sobre las ruinas que dejó la guerra mundial en Rotterdam realizó Bakema el excelso urbanista creando un modelo de ciudad rescatando el barrio, creando  un modelo de vivienda obrera,  un intercambio espacial integrador y dinámico?  Medellín  en tres décadas ha sufrido la crisis, primero, del modelo industrial de los años 40 que dio paso a los delineamientos de una ciudad moderna con un centro empresarial,  zona bancaria, una arquitectura moderna,  una clase media y una clase obrera, esta crisis que dejó tanto desempleo coincidió con los problemas de financiación que llevaron a detener las obras del metro quedando a la vista los muñones de ese viaducto que a su paso deprimió algunos sectores. Medellín después de los bombardeos, así se llegó a contemplar hasta que la importante obra fue terminada creando  un necesario vínculo entre los barrios aislados, devolviendo al ciudadano el derecho a desplazarse por los distintos territorios de la ciudad. Los contenidos de vida así como los actores urbanos  habían cambiado  de manera radical con la presencia de los desplazados de Urabá, del Chocó que hicieron un inusual aporte con su música, su cultura, terminando  con el flagelo de la endogamia, de una ciudad  estratificada, aislada del mundo.


Si en los años 60 tuvimos un Plan Regulador que permitió colonizar Otra Banda, El Estadio, Laureles, La Floresta,  ya para los años 80 la idea de planificación urbana desaparece y viene una nueva desmembración del espacio urbano a través de las llamadas urbanizaciones cerradas que constituyen  la negación de una idea de ciudad, a manos del capital especulador. ¿Se ha planteado alguna vez un Proyecto urbano que parta de estas profundas transformaciones  sociales? La Alcaldía de Fajardo intentó prever el cambio tipológico, de funciones,  en El Poblado y se terminó en lo de hoy: torres de vivienda impostadas a la loca, sin respetar el retiro de las quebradas, sin el debido paisajismo, proliferación de casinos, desorden nocturno. ¿Dónde están las nuevas vías para distribuir el creciente tráfico e impedir las congestiones actuales, dónde están las aceras para el peatón? ¿Dónde están las vías integradoras hacia las Comunas,  la desaparición de obstáculos y murallas o sea la apertura hacia  espacios transparentes,  incorporando a los ciudadanos negados? Es la desaparición de la ciudad  como Polis lo que se viene dando desde aquellas unidades cerradas  hasta los actuales Planes Parciales.