Columnistas

Las proféticas advertencias de Einstein a la comunidad judía
Autor: Dario Valencia Restrepo
4 de Mayo de 2015


Durante el Mandato del Reino Unido sobre Palestina, se presentó en 1929 una violenta revuelta de árabes contra un asentamiento judío.

El gobierno británico suprimió el levantamiento y se empeñó en forzar una coexistencia pacífica entre árabes y judíos. Albert Einstein, bien conocido por sus teorías sobre la relatividad que cambiaron nuestra visión del mundo, se mostró escéptico sobre una coexistencia forzada y con la autoridad de ser un judío famoso escribió lo siguiente:


“La necesidad primera y más importante es la creación de un modus vivendi con el pueblo árabe. La fricción es quizá inevitable, pero se deben superar las perversas consecuencias mediante la cooperación... Como judíos debemos demostrar, sobre todo, que nuestra propia historia de sufrimiento nos ha proporcionado suficiente comprensión y visión psicológica para enfrentar el problema... tanto más pues no existen irreconciliables diferencias en el camino de la paz entre judíos y árabes... estemos en guardia contra el chovinismo de cualquier clase, y no imaginemos que la razón y el sentido común pueden ser reemplazados por las bayonetas británicas.”


El anterior extracto se encuentra en el libro de Steven Gimbel Einstein: su espacio y tiempo, el cual hace parte de una colección de la Universidad de Yale sobre la vida de personalidades judías. Einstein se opuso inicialmente a la existencia del Estado de Israel pero, una vez establecido éste, le dio su completo apoyo con la advertencia de que la permanente y pacífica presencia de judíos en Palestina solo sería posible si ambos pueblos trabajaban hombro a hombro, y con los árabes en condiciones de igualdad social y política. Además, rechazó que el pueblo judío se convirtiera en otra cultura nacionalista y militarista, como aquella que había conocido cuando joven en Alemania y que le había llevado a renunciar a la ciudadanía de ese país.


Aquellas sabias advertencias no tuvieron después ningún efecto, como lo confirman el sufrimiento causado a los habitantes de la franja de Gaza y los abusivos asentamientos de colonos israelíes en los territorios ocupados después de la guerra de 1967. Según datos del Ministerio del Interior de Israel, en enero de 2015 vivían en Cisjordania 389.250 colonos y en Jerusalén del Este otros 375.000. Además, durante la pasada campaña electoral, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, propuso la definición de Israel como un Estado judío, lo que dejaría a los árabes que viven en Israel como ciudadanos de segunda clase.


Otros datos de interés sobre la relación de Einstein con la comunidad judía pueden leerse en las 675 páginas de una monumental biografía del personaje, escrita por Walter Isaacson con el título Einstein. Su vida y universo. Muy desconsolado estuvo el gran físico cuando supo de los métodos militaristas empleados por Menachem Begin y otros líderes milicianos judíos, al punto de que firmó, con un ocasional antagonista, una petición al periódico New York Times en la que denunciaba a Begin como terrorista muy parecido a los fascistas, pues la violencia era contraria a la tradición judía. En 1947, escribiría a un amigo: “Imitamos el estúpido nacionalismo y el disparate racial de los goyim.” Esta última palabra es el plural de goy, término utilizado por los judíos para referirse a personas no judías.


En 1952, la prensa especuló sobre la posibilidad de Einstein como presidente de Israel.  Las risas iniciales de Einstein terminaron cuando se supo que el primer ministro David Ben-Gurion había cedido a las crecientes presiones y que existía ya una carta oficial al respecto, cuya aceptación implicaría un desplazamiento a Israel y la adopción de su ciudadanía. Sin recibir la comunicación, Einstein ya había preparado una respuesta que incluyó lo siguiente: “Como toda mi vida me he enfrentado a cuestiones objetivas, carezco de la aptitud natural y la experiencia para tratar con propiedad a la gente y para ejercer una función oficial.”