Columnistas

“Ni son todos los que están”
Autor: Mariluz Uribe
20 de Abril de 2015


Ni son todos los que están, ni están todos los que son, antigua y sabia frase siempre aplicable en Colombia y más en este momento en que dejan libres a muchos delincuentes “porque no constituyen un peligro para la sociedad”.

Y encarcelan a los que por alguna razón cierta o acomodada obstaculizan objetivos de los que tienen ciertos poderes para interpretar las cosas como quieren. Este bello país se ha vuelto un país no-pensante, donde la gente corre rindiendo culto al minuto, y la que está en puestos públicos, y los que dicen “a que Ud. no sabe quién soy” y la gente del común, todos hacen lo que oyen, siguen la idea del que habla más duro, no reaccionan, no sé si por miedo o por falta de iniciativa, esa cosa que, con el advenimiento de las tecnologías que hacen todo por uno, así se escriba y se opine más, hay menos tiempo para pensar y el cerebro se está extinguiendo por falta de uso, pues como  lo oí en mi primera clase de Biología: “ÓRGANO QUE NO SE USA SE ATROFIA”.


En el caso de las condenas recientes, la Corte cree saber por qué condenaron, basándose en una realidad no probada. Es un juego de palabras que se ha hecho seguramente sin polígrafo, pues éste sí nos puede confirmar si algo es verdad. Se han justificado  decisiones detrás del poder dado por la posición ocupada y se ha creado una “realidad” acomodada. La corte justifica sus condenas en 300 y pico de páginas probablemente basadas en declaraciones tergiversadas, que saben nadie leerá. Y es despotismo  dar crédito a una persona y descartar  declaraciones de otras.


Por ejemplo: Como persona y como psicóloga siempre he estado del lado de Luis Carlos Restrepo quien tuvo un puesto importante y útil, y a quién acusaron no me queda claro de qué, pero estoy segura de que fue que no entendieron la forma en la que él venía haciendo su trabajo. Es necesario que se sepa que los psicólogos vemos las cosas como aprendimos a verlas con nuestro estudio, de una manera diferente a como las ve el resto de la humanidad, desde el sabio profesional en todas las materias hasta el más ignorante de los mendigos de semáforo. Aprendimos otra visión, y nos es muy difícil que nos comprendan. 


Tuve prácticas en lugares que ningún conocido mío había ni siquiera visitado,  cárceles, hospitales, manicomios, hospicios, me tragué toda la obra de Freud, estudié con los más connotados profesores, como Carvajal, Wancier, Ardila… Llano, y ahora tengo un punto de vista diferente que justo me facilita escribir.


Así que me permito rogar a los que están manejando el país ahora, si es que hay algunos que de verdad lo estén haciendo, que abran bien los ojos cuando condenen a alguien sin saber de dónde sale la información sobre esos pecados capitales y qué otros desafueros están tapando, no vaya y “les salga el tiro por la culata” como vulgarmente se dice...


No recuerdo ahora en cual “Concilio” inventaron el limbo, el purgatorio, y hasta el infierno con una dizque inapagable candelada que si era así,  “ya se acabó porque se quemó” como decía mi hijo por ahí a los 6 añitos, cuando ponía en juicio todo lo que le enseñaban.


Jesús habló  del Paraíso celestial, ya que el terrenal había cerrado. También recordó que la Gehena existía para botar la basura. Y dijo que volvería... este es el momento, si lo dejan, porque de túnica, pelo suelto y convirtiendo el agua en vino, seguro que lo vuelven a condenar. ¡Qué sorpresa cuando nos encontremos con Él! El que condena se siente bien: “el bueno soy yo”. El condenado se pregunta: ¿Qué dejé de hacer? Pero hay otra frasecita evangélica que los de éste tan católico país han olvidado: “No juzguéis y no seréis juzgados”.


Psicóloga PUJ Filóloga U de A