Columnistas

Medell韓, muchos a駉s de tacos.
Autor: Guillermo Maya Mu駉z
13 de Abril de 2015


La construcci髇 en firme, de la primera etapa del proyecto Parque del Rio, que consiste b醩icamente en unas v韆s soterradas (un t鷑el), y un parque encima de la losa de cemento, en la autopista sur.

Nada que empieza todavía debido a la improvisación. Igualmente, la fecha de terminación de la obra y entrega es otra incógnita. 


El impacto vial de una obra de esta envergadura, aunque solo sean en los ensayos previos, sobre la principal arteria vial de la ciudad, la utopista norte-sur, a la altura de la Plaza de Toros, que además es una vía nacional, era de preverse, a partir del cerramiento parcial de la autopista el pasado 8 de abril. Sin embargo, los burócratas municipales no tuvieron en cuenta, que en Medellín no hay vías alternas y que estas no se pueden crear de la nada, y que toda desviación del tráfico hacia estas supuestas vías “alternas” terminarán en gigantescos tacos, que aumentaran la crispación, el malhumor y la impaciencia de los conductores y ciudadanos en general.


Hay varias razones para estar en desacuerdo con la construcción de El Parque:


Los costos serán enormes, tanto directos como indirectos: Se demuele una obra para poner otra como substituta, en una ciudad con déficit de infraestructura vial. La primera tiene un costo casi de 70.000 millones de pesos, mientras la segunda, datos de la alcaldía, vale 170.000 millones de pesos. Los árboles aserrados de la zona del rio, Barrio Conquistadores, y sus servicios ambientales, que ya no prestarán más, también son un costo a considerar.  Los costos indirectos: los tiempos perdidos en el taco, los empleos perdidos por la inmovilidad, las ventas que no se harán, el aumento de la contaminación ambiental por el taco –los carros parados y consumiendo gasolina al doble o triple de lo que consumían con anterioridad, etc. El transporte de carga tendrá 6 horas diarias de suspensión, alzando los costos de las entregas de mercancías y carga. Los impactos se podrán medir cuando la obra haya avanzado en forma.


Los costos ambientales: Según se afirma, por cada kilómetro de túnel la contaminación causada se tendrá que compensar con la siembra de 14.000 árboles. El pequeño jardín que se colocará en la placa sobre el túnel no será suficiente para compensar los árboles cortados y los gases del túnel. Estos gases, sacados por ductos, ahora concentrados, afectarán la zona de influencia y sus habitantes con un mayor impacto. El Parque del Rio no limpiara el medio ambiente contaminado de la ciudad. Solo paisajismo. Raro que los colectivos ambientales, como lo ha dicho Saúl Hernández, no hayan dicho nada frente a los efectos ambientales del Parque del Rio, como sí lo hicieron en Envigado por la desaparición del túnel verde debido a la ampliación de una vía pública, de mucha menor envergadura que el Parque del Rio.


La movilidad: El túnel será como una especie de embudo de 7 carriles, pero el taco volverá a presentarse cuando se encuentren con los 4 carriles existentes de salida. Además, la oferta de vías es como un perro que se muerde la cola: La demanda siempre estará por delante sin alcanzarla. El automóvil particular no solo resuelve un problema de transporte para su propietario. El auto es un objeto especial, de status, de reconocimiento social. El desgravamiento arancelario, a partir de 1990, acabó con el país de R-4, cuando los segundazos subían de precio. Ahora, los segundazos no valen nada, y los sectores de bajos ingresos los van “heredando” a muy bajos precios, hasta que lleguen los autos baratos de China, y como las motos, inunden al país y la ciudad. Las 600.000 motos existentes en Medellín han retrasado las metas de pasajeros del Metro por día. Y todo esto sucede para regocijo de los importadores y ensambladores de autos y de motos. Este es un negocio, que el alcalde no está dispuesto a afectar en serio; incluso, se echó para atrás con el cobro del peaje.


Hay otro asunto, y es el de las inundaciones, que amenazan el uso de las vías soterradas, en épocas lluviosas, que los ingenieros, como Joel Moreno,  han señalado como un factor negativo, dado el nivel freático del rio Medellín. La solución  insinuada por el Alcalde, para bombear el agua, parece que no convence. 


Lo que se busca en Medellín con el Parque del Rio es hacer una ciudad compacta, un Hong Kong paisa, en el centro y las riveras del Rio, cercanas al primero, recuperando las tierras para construir 350.000 aptos para estratos altos, lo que significa una fortuna inmensa para los empresarios inmobiliarios, concentrando aún más el ingreso y la riqueza, aunque se diga lo contrario. 


El alcalde busca blindar la construcción completa del proyecto, con 19 kilómetros de recorrido, y una duración supuesta de diez años, con un contrato, que no pueda ser roto por sus sucesores, entre la alcaldía de Medellín, ISA y EPM, lo que nos promete un taco, en tiempo, igual al que toma una generación para nacer.


Los ciudadanos de Medellín tenemos la oportunidad de manifestarnos en las urnas, en la próxima contienda electoral, en octubre próximo, por la Alcaldía de Medellín, teniendo como centro del debate las reformas y los proyectos que el Alcalde Gaviria ha dejado como herencia no solo a sus sucesores sino también a todos los medellinenses. Va a ser difícil que el candidato continuista de la actual administración, Eugenio Prieto (autor del proyecto de ley para cambiar el objeto social de las empresas de servicios públicos domiciliarios), pueda llegar a la alcaldía.


Sergio Fajardo dejó como estigma de su mandato las derruidas pirámides de la Avenida Oriental. ¿Será que lo mismo pasará con el Parque del Rio y el alcalde Gaviria?