Columnistas

Mineducaci髇 Parody: 縢obernando para las tribunas?
Autor: Alejandro Garcia Gomez
28 de Marzo de 2015


Este 25 de marzo fue nominado como el D韆 E (Excelencia Educativa) por el Gobierno Nacional. 縀fectismo ostentoso?

El objetivo es que las acciones que se hagan a partir de este 25 de marzo comiencen a subir los puntajes de la educación Primaria, Básica y Media de nuestro país en las pruebas Pisa, según lo declaró la ministra en entrevista para Blu Radio esa mañana. Por ahí, de paso, también se mejoraría la calidad de la educación, entendimos. Día D: desembarco de los aliados en Normandía; Día E: de Santos y Parody en la calidad educativa, a conmemorarse cada año. Histórico.


“Cada santo tiene su día y cada alcalde manda en su año”, dicen en mi pueblo. Cada mineducación agarra una sarta de ideas que se le vienen al caletre propio o al de sus asesores, les inyecta presupuesto nacional, lo combina con publicidad a diestra y siniestra y lanza la receta. Todas esas panaceas habrían de sacar a Colombia “de aquí en adelante” del abatimiento centenario de la educación. Niño Díez –gobierno Samper- implantó la promoción automática como tal en primaria. A fines del 98’, el ministro de Andrés Pastrana –Germán Bula Escobar- se inventó su propia Revolución Educactiva también como remedio universal. Decía entonces en sus publicitados reportajes del entonces obsecuente El Tiempo: “Para nosotros, la medición más avanzada es la prueba-saber. Entonces se van a reconvertir las pruebas del Icfes en términos de nuevos paradigmas. Eso significa que se van a evaluar más competencias y aptitudes”. El último ministro del mismo Pastrana –Kiko Lloreda-, decretó el perverso 230/02 que obligó –en la práctica- a la promoción automática en secundaria con la aparente intención de evitar la deserción como panacea. Era un sofisma su argumento, como lo he demostrado en artículos anteriores. En ese relajo, de estudiantes adelantando grados sin estudiar (y sin saber) del 230, la educación anduvo por la totalidad del siguiente gobierno, Uribe Vélez. Aunque el fracaso era previsible y los hechos empezaron a demostrarlo en seguida, la mineducación Cecilia Vélez –de ambos gobiernos Uribe Vélez- “protegió” el 230 hasta que ella y el ahora senador se convencieron de que era imposible atajar la debacle del perverso decreto. Aunque lo implantó Kiko Becerra, se asegura que fue ella misma con su equipo asesor quien lo craneó (y lo experimentó) al desempeñarse como secretaria de educación de Bogotá, antes de ser ministra por 8 años. Al final del mandato, con un lavado de manos, dejó la responsabilidad del diseño de los instrumentos de evaluación en los colegios. En 2010 el totazo de “pérdida” estudiantil fue tal que la recién llegada ministra del nuevo gobierno, Santos –la incompetente señora María Fernanda Campo-, hizo la del avestruz y guardó silencio. Hoy Parody le apuesta a la panacea de las Pruebas Pisa del exclusivo grupo de países de la Ocde.


Después de su fracasada aventura como senadora uribista a la que se vio precisada a renunciar, no olvidemos que Parody ha pretendido –sin éxito- ser alcaldesa de Bogotá y no sería descabellado suponer que sus pretensiones continúan, y de ir hasta más arriba, a lo cual tiene derecho como ciudadana. A lo que nadie tiene derecho es a manipular el sensible tema de la calidad educativa –más aún de la educación pública- de acuerdo con intereses personales. Nadie puede decir que no existan estudios sobre este tema, pero no hay ninguna receta para su mejoramiento inmediato. Este desgreño es herencia también colonial. Pero en mis artículos anteriores he colocado como punto de partida el gobierno Alfonso López Michelsen que, para abaratar costos, creó la doble y triple jornada, no reajustando antes los sueldos de los maestros. La educación al garete de los baculazos: las inmediateces políticas y politiqueras y los intereses particulares de los grupos o sectores sociales con poder, y deseo de perpetuarse en él, han sido los que usualmente se han encargado de crear los referentes sociales de la educación y su calidad.