Columnistas

Mancha de anilina y fiesta de poesía
Autor: Abelardo Ospina López
20 de Marzo de 2015


Escribió para el Suplemento Literario de El Tiempo Germán Arciniegas, estudio que rotuló Estampa de Centro América (5/II/1950): “En los atlas aparece Centro América como una carta de siete colores: seis repúblicas y una mancha de anilina británica.

Ésta nunca puede faltar en ningún mapa. Hablar de Centro América es como recordar la historia encantada del caballito de los siete colores. Todo allí son contrates y entre colores extremos, una infinita gama de matices. Ahí está lo más español que los españoles dejaron en tierra firme y lo más indio que de los indios nos queda. Hay un golfo que se llama de “Los mosquitos” y un cabo que es de “Gracias a Dios”. Estos dos nombres publican lo que fueron las penas y esperanzas de quienes descubrieron y conquistaron. Al lado de una república que se llama ‘Costa Rica’, está ‘Nicaragua’, que recuerda a Nicarao, el bravo guerrillero de los indios. ’Honduras’ y ‘El Salvador’ hablan de profundidad y cristianismo. Pasando sus fronteras, está Guatemala o Quauhtematlan, que puede significar “tierra del águila”. En una palabra, Centro América es un nudo de viejas culturas americanas y de cultura española. Pero Centro América es así: suave y violenta, anárquica y sufrida, con la más estupenda historia, en el más bello paisaje”.


En Reflexiones y consejos, publicados en la misma fecha y periódico , escribió Jacinto Benavente: 1. Muchas veces odiamos no por el mal que nos hayan hecho, sino por el que pensamos que puedan hacernos; 2. Es difícil quitar manchas sin mancharse, 3. Lo que no pudiéramos conseguir, quisiéramos que no existiera y 4. Al hacer el balance de ganancias y pérdidas espirituales a fin de año, por todos puede decirse lo que se dijo de los aristócratas de Francia, después de la Revolución y del imperio: ni han aprendido nada, ni han olvidado nada. Bueno será que en el nuevo año, aprendamos algo sin olvidar nada. Olvidar, no; esto nunca.”


Para el Suplemento de 20/XI/1949, de El Colombiano de Medellín, José Guerra estampó: “Nunca será inoportuna la poesía, sino que, en todo tiempo y lugar necesitamos de ella como factor esencial de la existencia. A todo lo largo, ancho y profundo de la historia universal del hombre, la poesía, sean cuales fueren los signos de los tiempos, ha estado siempre cerca del hombre: fiel, eficaz, con su mensaje de júbilo y de llanto que, como el verso en el poema, dá armonía a nuestra vida”.


Y transparente razón asiste a EL MUNDO, de Medellín (21/I/2015), con esta apreciación: “La iniciativa del Festival Internacional de poesía es valiosa, porque está abierta a poetas de todo el mundo, con lo cual se reitera el énfasis del Festival de unir a través del arte poético, a toda la humanidad, porque promueve que las obras sean conocidas por una amplia cantidad de lectores y el idioma en que deben ser escritos los trabajos y porque mediante el concurso, se sigue promoviendo y reconociendo  a la poesía como una herramienta de la libre expresión”.


Fecundos resultados deja la voz de la opinión sobre el apasionante y complejo mundo de la poesía. ¡Hadas y musas  cubran siempre a los poetas colombianos –jóvenes y viejos-, tan humanos y ifecunos ellos!