Columnistas

Focalizar el problema
Autor: Pedro Juan González Carvajal
17 de Febrero de 2015


Dicen los cánones de la administración moderna, que antes de comenzar a aplicar recursos y esfuerzos, es necesario tener claridad absoluta con respecto a lo que se quiere obtener, lograr, hacer, resolver o solucionar.

Dicen los cánones de la administración moderna, que antes de comenzar a aplicar recursos y esfuerzos, es necesario tener claridad absoluta con respecto a lo que se quiere obtener, lograr, hacer, resolver o solucionar. De ahí nacen los objetivos con sus consecuentes metas.


De un tiempo para acá, y como es apenas obvio, cada vez más y en orden creciente se ha puesto en el centro de la discusión el tema de la educación, y cada vez son más las voces que se suman para expresar que sin educación no hay futuro, y que la educación es lo más importante. 


Sin embargo, la mayoría de las veces se ubica la discusión alrededor de la educación superior, pasando por alto la educación de la primera infancia, la primaria y la secundaria, donde padres de familia, normalistas, profesores y catedráticos tienen un gran aporte y una enorme responsabilidad, obviamente con la presencia del Estado. Recordemos que de cada 10 muchachos que podrían  iniciar la educación superior, solo 4 lo logran y apenas 2 se gradúan. Es por eso que debemos poner los ojos donde está ubicada la gran masa poblacional.


Sin embargo, a la fecha de hoy se sigue trabajando con el mismo modelo  educativo de hace varios decenios, el que ha generado los actuales resultados,  y el afán de cambio nos hace pensar hasta en importar modelos foráneos, sin que nos hayamos dado el tiempo para responder a la simple pregunta de ¿La Educación para qué? En este aspecto debemos arriesgarnos a dar alguna respuesta y a ensayar con modelos propios. 


Así mismo debemos dignificar y valorar la función y el papel estructurante del maestro. Su reposicionamiento en la sociedad es imprescindible si queremos que existan personas que quieran y puedan desarrollar plenamente su vocación como instructores, docentes y profesores.


Mientras sigan disminuyendo el número de Escuelas Normales y desaparezcan en el país la gran mayoría de Facultades de Educación, quiere decir que mientras el discurso va por un lado, la realidad va por otro y si no se encuentran, pues no podremos esperar un resultado positivo al respecto. Sin maestros, no hay, por el momento, sistema educativo. Es posible que más adelante el uso intensivo de tecnologías frescas, plantee una nueva realidad para las generaciones por venir.


El trabajo integrado entre los actores educativos, el sector productivo y el Estado, es condición imprescindible para poder asegurar la oportunidad, pertinencia y viabilidad de los proyectos y los productos educativos. Si la gente estudia y luego no encuentra como aplicar lo estudiado y las fuentes de empleo o las posibilidades de generación de ingresos no se dan, pues la desmotivación y el costo social, serán enormes.


Así mismo la asignación de recursos debe ser significativa y permanente para que las inversiones en todos los campos que configuran el entramado educativo se puedan dar.


De igual manera, se debe buscar que tal como lo establece el Acuerdo por la Educación Superior de 2014, la educación debe ser inclusiva, con calidad y pertinencia, la investigación (ciencia, tecnología e innovación incluida la innovación social debe ser una estrategia, se debe intensificar la regionalización, propiciar la articulación de la educación superior con la educación media y la educación para el trabajo y el desarrollo humano: hacia un sistema de educación terciaria, reivindicar la comunidad universitaria y el bienestar, establecer nuevas modalidades educativas, fomento de la internacionalización, definir una adecuada estructura y gobernanza del sistema y asegurar la sostenibilidad financiera del sistema. 


Como puede observarse, el reto es enorme, pero debemos aprovechar estos momentos de “efervescencia y calor” favorables para la discusión sobre el tema, para hacer lo que tenemos que hacer.


Como dice Donald Trump, “Si de todos modos hay que pensar, más vale pensar en grande”.