Palabra y obra

Masters in forms and colors
Maestría de formas y colores
Autor: Daniel Grajales
14 de Febrero de 2015


La artista bogotana Fanny Sanín recibió el título Honoris Causa Magíster en Artes de la Universidad de Antioquia.


Twitter: @danielgrajalest


Aunque el impacto de las obras de Fanny Sanín esté en el color y las formas, su creación es un momento de magia que surge del lienzo en blanco, del milagro que es para ella encontrar la unión perfecta entre pensamiento geométrico y diferentes tonos: “Yo no tengo una idea muy premeditada, sólo más o menos un tamaño. Es como formar un rompecabezas, hacer una composición. Van saliendo el color y la estructura al mismo tiempo. Luego, como hago muchos estudios, se van eliminando ciertas formas que no considero necesarias y se va racionalizando más el proceso”. 


Esta creadora bogotana, cuya carrera comenzó hace más de cinco decenios, recibió el título Honoris Causa Magíster en Artes de la Universidad de Antioquia, como un reconocimiento a que “la obra de Fanny Sanín desde comienzos de los años sesenta se sitúa en un riguroso balance entre la estructura y el diseño que la identifican en el panorama plástico colombiano y la hacen una obra abstracta excepcional”, como lo precisó la entidad universitaria en su Resolución superior 1966.


De acuerdo con Óscar Roldán, director de Extensión Cultural de la Universidad de Antioquia, “la maestra Sanín ha consolidado una obra de manera persistente, con arrojo y decisión. Esto es una actitud verdaderamente política”.  Según él, “estamos frente a una artista que interpreta el proceso de creación como salida a nuevas formas, sensaciones y posibilidades para momentos donde las preguntas no arrojan respuestas lógicas, alternativas diferentes con otras estéticas y una ética continua y consecuente”. 


La musicalidad de su obra 


Si esta creadora colombiana, graduada como maestra en Bellas Artes de la Universidad de los Andes desde hace 55 años, tiene que hablar de sus obsesiones artísticas no niega que el color es lo que más le atrae.


“El color es mi principal problema, la búsqueda de color es muy importante para mí. Entonces, cuando se junta con las formas se da el complemento, las dos cosas son el resultado”.


Para ella, la creación artística, en su caso la abstracción, “es como una música, cuando uno oye la música está escuchando los sonidos. Mi pintura, siendo abstracta, no está contando una historia, sino que es algo visual”.


Aunque las melodías fuertes, los concertinos y solistas le impactan con su música clásica, al igual que cantantes de música popular; a la hora de pintar ella prefiere las notas suaves, le resultan más inspiradoras.


Por ello, “de música clásica lo que más escucho es música de cuartetos y de piano porque es más serena cuando estoy trabajando”, aseguró.


Obra Sin Título (2013) de Fanny Sanín, 500 X 500 centímetros, ubicada en el Coliseo de la Universidad de Antioquia. 

Cortesía U. de A. 


Foto: Cortesía 

Visiones de sus obras


El maestro David Manzur aseguró que Fanny Sanín, quien “hace muchos años asistió a mis cursos en Los Andes, donde yo daba una clase de fresco”,  ha hecho “una carrera muy interesante, es una obra geométrica con elementos que llaman mucho la atención”. 


En palabras de la crítica Marta Traba: “Fanny Sanín es de las pintoras más importantes dentro de las generaciones nuevas y pienso que está estableciendo en la pintura abstracta pautas muy distintas a las habitualmente desplegadas por ese género pictórico (...) Logra salir de ese terreno desvanecido, de ese terreno fácil y bastante sujeto a la improvisación como puede ser la mancha, la textura, la calidad pura, y, evadiendo estos campos fáciles de expresión, está creando formas”.


Álvaro Marín Vieco, artista también dedicado al arte abstracto, dijo que “Fanny Sanín es una mujer muy valiosa, precursora de la abstracción aquí en Colombia. Para nosotros los artistas abstractos, Sanín es casi que una madre, ya que pocas mujeres han sido muy sólidas, frecuentes, constantes en su arte. Hablando con ella, me expresó que le preocupa cómo va a quedar su legado, por lo que destaco que las universidades se hayan preocupado por reconocer nuestro trabajo”. 


Obra Acrylico No. 2 (2000) de Fanny Sanín, 74 X 74 centímetros, acrílico y óleo. 


Foto: Cortesía 

Lo importante de lo estructural 


Para el curador Félix Ángel: “Fanny Sanín es probablemente la artista mujer más discreta de talla internacional que Colombia ha producido en los últimos cuarenta años. Cinco décadas dedicadas a la práctica de la pintura atestiguan su evolución en el ámbito de la abstracción geométrica fundamentada en las relaciones de forma y color, las cuales aborda con la misma coherencia, el trabajo sistemático y persistente con que un matemático intenta demostrar la solución a las ecuaciones más complicadas. Y como ocurre en procesos similares, la naturaleza enigmática de múltiples incógnitas provoca la reformulación de la misma ecuación, una y otra vez”.


Ángel concluyó que “la búsqueda obsesiva de Sanín por la ‘imagen perfecta’ responde a una preocupación fundamental para ordenar un universo cromático en el que las fuerzas gravitacionales del color son alteradas constantemente con propósito programático. La articulación cromática inherente a sus estructuras desafía y no invalida la imaginación”. 



Sanín y la U. de A.

El contacto de Fanny Sanín con la Universidad de Antioquia comenzó en julio de 2013, cuando la creadora de origen bogotano visitó el campus para dirigir personalmente la realización de su obra Acrylico No. 2 (2000), en la fachada del Coliseo Universitario. 


El mural de 5 X 5 metros, que tiene colores rojo, gris y negro en su mayoría; además de algunas líneas azules y amarillas, llama la atención de quienes visitan la Universidad, en la que están ubicadas, en diferentes espacios al aire libre, creaciones de Rodrigo Arenas Betancur, Eduardo Ramírez Villamizar, Enrique Grau, Ana Mercedes Hoyos, Maripaz Jaramillo, entre otros creadores nacionales.


En conversación con funcionarios de la Universidad, Sanín detalló que “se hicieron las distintas muestras para buscar el color, yo pongo una capa tras otra hasta que logro el que es. Entonces aplicábamos por ejemplo el rojo y lo mirábamos todos: le falta algo a ese rojo, decíamos, de pronto un poquito de azulito; la estudiante mezclaba el color y se volvía a aplicar, nos parábamos todos a mirarlo, esa fue la primera vez que trabajé en equipo”.


Sanín concluyó que esta obra en colectivo, ya que trabajó con estudiantes durante el proceso, fue “una experiencia bellísima, porque yo tenía miedo de cómo iba a quedar el mural, cómo iba a quedar el color en el ladrillo con las estrías que tiene”.