Columnistas


Apoyemos el clamor de Sigifredo L髉ez
Autor: Iv醤 Guzm醤 L髉ez
27 de Enero de 2015


Una mezcla de verg黣nza y rabia, es lo que se siente al leer el doloroso art韈ulo 縃ay delincuentes al interior de la Fiscal韆?

ivanguzman790@gmail.com


Una mezcla de vergüenza y rabia, es lo que se siente al leer el doloroso artículo ¿Hay delincuentes al interior de la Fiscalía?, del exdiputado del Valle  Sigifredo López Tobón, aparecido la semana pasada en este diario, en el cual nos dice que aunque la Fiscalía General de la Nación dispone de 42 mil funcionarios y facultades legales exorbitantes que la convierten en la institución más poderosa del país, y dispone hasta de 2 años para investigar, hacer imputaciones, acusaciones y pedir la condena de “cualquier” colombiano, hay en ella “fiscales e investigadores judiciales que utilizan falsos testigos para incriminar a sus víctimas, y otros peores que no aceptan que los ciudadanos al defenderse tengan el coraje de denunciarlos y demostrar ante todo el mundo que son víctimas de falsos testigos, de montajes y de arbitrariedades inaceptables en una democracia que respete sus instituciones y a sus asociados”.   


Y resulta, por demás, infame y escabroso el que nos revele el columnista, que: “Quizá por esto diariamente me recomiendan cuidarme de algunos fiscales sin escrúpulos y capaces de cualquier cosa cuando se les deja en evidencia, como me ha tocado hacerlo en varias ocasiones”.  


Yo creía que en Colombia cualquier ciudadano es inocente, hasta que se le demuestre lo contrario; pero parece que fue al revés, en el caso de Sigifredo López, y de centenares de ciudadanos presos, cuyas historias en RCN o Caracol televisión, los fines de semana, se convierten en las crónicas de vergüenza nacional. Y para colmo, parece que nadie es imputado por ello y la justicia no se da ni por aludida. En el caso de Sigifredo López Gómez (donde abundaron los testigos falsos y un fiscal, el fiscal 38 de DDHH de Cali Paulo César García López, los utilizó  de forma burda y criminal), Sigifredo fue culpable, hasta que se demostró que era inocente. Con dolor de patria y de ciudadano de bien, dice el colega en su columna: “Un fiscal que utiliza falsos testigos para incriminar a un ciudadano inocente: ¡Es un delincuente! Este corolario le quedó claro al país el día 18 de octubre del 2012 después del acto en que de manera gallarda y valerosa el señor fiscal general de la Nación pidió perdón por el error cometido por la Fiscalía al privarme injustamente de mi derecho fundamental a la libertad y al exhibirme ante los ojos del mundo como un criminal. Estoy seguro de que si algunos fiscales en Colombia tuvieran la mitad del coraje y la gallardía que tiene el fiscal general para reconocer sus errores, las cárceles colombianas no estarían llenas de inocentes. Ese mismo 18 de octubre el doctor Eduardo Montealegre se comprometió con la sociedad colombiana a mejorar la Fiscalía, capacitar a sus fiscales, excluir de ella a los corruptos y luchar contra el flagelo de los falsos testigos, a quienes denominó un “cáncer” para la justicia. Y efectivamente, a los pocos días el país conoció la respuesta institucional y celebró la creación de la Unidad contra Falsos Testigos, conformada por un puñado de valientes fiscales que hoy adelantan esa importante y difícil tarea”. 


Sin duda, todo los colombianos honestos (y ellos abundan en la Presidencia,  en la Procuraduría, en la Policía, en el Ejército y, ¡por supuesto!, en la Fiscalía), debemos apoyar irrestrictamente la valiente cruzada de nuestro exdiputado valluno, quien, desde su Fundación  Defensa de Inocentes, libra una batalla desigual contra los corruptos empotrados en la Fiscalía y otros organismos del Estado, por la defensa de los ciudadanos inocentes, abandonados del Estado y, en casos horripilantes, pareciera que hasta de Dios.  


Es importante resaltar que hoy, gracias a su labor, 2 años después de haber salido de la pesadilla, nos cuenta que “se han abierto más de 900 investigaciones contra cerca de 3.500 falsos testigos y que algunos pocos han sido imputados, otros más escasos acusados, y que media docena de estos peligrosos criminales, han sido condenados”.    


En 2012, el exdiputado del Valle, el doctor Sigifredo López, fue presentado al mundo por la  Fiscalía General de Colombia, como el peor delincuente colombiano en mucho tiempo; hoy, demostrada su inocencia,  demanda el apoyo de los ciudadanos honestos. ¡Y cómo decirle que no!  Si lo que uno siente, al conocer la infamia cometida contra él, es una mezcla de vergüenza y rabia.


Puntada final: Avianca, nuestra empresa aérea que preside Fabio Villegas, es, según la encuesta de la revista especializada Busines Traveler, “la mejor aerolínea de Suramérica”. Felicitaciones, doctor Villegas; en nuestro viaje de vacaciones a México, la primera semana de enero, lo pudimos constatar y vivir plenamente.