Columnistas

“El año del vértigo”
Autor: David Roll
26 de Enero de 2015


En el mundo de hoy lo que pasaba antes en diez años sucede ahora en un año. El vértigo de los acontecimientos hace que quienes tenemos cursos sobre política internacional tengamos que cambiar el programa casi a cada seis meses.

www.davidrollvelez.com


En el mundo de hoy lo que pasaba antes en diez años sucede ahora en un año. El vértigo de los acontecimientos hace que quienes tenemos cursos sobre política internacional tengamos que cambiar el programa casi a cada seis meses. No está claro si esto es circunstancial o si el tiempo se está acelerando al mismo ritmo que la globalización en términos de cambios políticos. 


Lo cierto es que hace un año no existía ningún Estado Islámico, pretendiendo recuperar en una guerra santa lo que tenían los musulmanes antes de 1492 o sea medio mundo, incluyendo el sur de España. Ni nadie se hubiera imaginado tampoco que surgiría una nueva guerra fría de Rusia contra Estados Unidos y la Unión Europea, con tanques cruzando fronteras internacionales, o boicots económicos de alimentos (lo cual en los tiempos más duros de la confrontación entre comunistas y anticomunistas nadie se atrevió a hacer). Y parecería loco hace unos meses quien hubiera dicho que en algún lugar de China unos estudiantes serían capaces de poner barricadas al gobierno central pidiendo nada menos que democracia ( y sobre todo que no pasara nada grave). Menos aún nos hubiéramos imaginado que los escoceses hubieran estado casi a punto de independizarse de los ingleses luego de tantos siglos, y no se diga de los dos millones de catalanes que quieren salirse de España (contra la voluntad o indiferencia de los cuatro millones que no votaron la no autorizada consulta). 


Esto por sólo citar los casos más llamativos de un año en el que las noticias llegaron a parecer por momentos inocentadas por lo desconcertantes. Alguien podría vaticinar que estos hechos son pasos de animal grande de una gran catástrofe por venir, como sucedió en dos oportunidades el siglo pasado (las dos grandes guerras), y casi sucede en una tercera (la guerra nuclear en que podría haber desembocado la guerra fría). Pero en mi concepto son más bien la muestra de que la paz internacional está tan consolidada que el mundo se puede dar el lujo de afrontar hechos tan importantes como los mencionados sin que se de un efecto dominó imparable como en 1914 o 1939. Sin embargo, hay que reconocer que las cosas se están saliendo de madre y las Naciones Unidas deberían prender todas sus alarmas para no dejar tomar ventaja a estos fenómenos. 


Europa es la que debe llamar al orden a Cataluña, y no sólo el Partido Popular gobernante, que no ha contado con el Psoe en esta ocasión como era habitual entre los dos partidos contrincantes cuando se ponía en duda la soberanía española. Rusia y la Otan deben aclarar sus posiciones y trazar un mapa de influencias que evite conflictos bélicos en Europa como se hizo en la guerra fría. Occidente debe ayudar a los países musulmanes a construir sus estados teocráticos con reglas democráticas, lo que dejaría sin piso a los yihadistas, y deberá quitar el estigma que ha caído sobre los seguidores de esta religión para tenerlos de aliados en la guerra contra los radicales militaristas. En cuanto a Hong Kong, es muy posible que así como el modelo económico allí surgido se difundió por todo China, suceda lo mismo con su propuesta política, y que el partido comunista chino vaya haciendo una transición lenta pero sin retrocesos a un sistema más participativo con los años. Pero con este vértigo de acontecimientos hacer algún tipo de predicción es aventurado y cualquier análisis de hoy en dos días puede perder vigencia en menos de un mes. Son los tiempos que corren.


* Profesor Titular Universidad Nacional