Economía

The challenges of micro-credit for the post- conflict
Los retos del microcrédito para el posconflicto
Autor: Federico Duarte Garcés
19 de Enero de 2015


Según una encuesta del Banco de la República, el 72 % afirma que se requieren reformas enfocadas en la promoción del crédito rural y el acceso para los nuevos actores.


Twitter: @fededg1989


"Tenemos que bajarnos a trabajar con los más pobres, a organizarlos en proyectos que realmente sean bancables, productivos y rentables”, declaró el codirector del Banco de la República, Carlos Gustavo Cano, durante un panel realizado el año pasado en Cartagena sobre el aporte de las microfinanzas para el desarrollo de una Colombia en paz. 


No obstante, la última encuesta sobre la situación actual del crédito en Colombia, contratada por el Banco de la República en diciembre pasado, muestra que la percepción por la demanda de nuevos créditos aumentó en todas las modalidades, con excepción del microcrédito. Los bancos, las Compañías de Financiamiento Comercial (CFC) y las cooperativas apreciaron una mayor demanda en los créditos de consumo, comercial y vivienda, pero por el contrario notaron una disminución en el de microcrédito.


Para la Superfinanciera, este desempeño negativo se ha debido a fallas en los mecanismos de originación de los créditos, mayor carga financiera de los deudores y aspectos coyunturales.


Desde el inicio formal de los diálogos de paz entre el Gobierno y las Farc, en octubre de 2012, se ha mantenido casi el mismo nivel de percepción de los establecimientos de crédito sobre microcrédito. Por el contrario, estos mismos han percibido una ligera reducción del crecimiento nominal actual de la cartera. 


Sin embargo, según la presidente Ejecutiva de Asomicrofinanzas,  María Clara Hoyos, en las últimas décadas la cartera del microcrédito ha tenido un crecimiento constante, al pasar de $3,5 billones en 2006 a $10,83 billones en 2013, con un incremento de 17 %. 


Por su parte, de acuerdo a la Superfinanciera, el microcrédito presenta una tendencia creciente en profundización, al pasar del 0,5 % en 2008 a 1,19 % en marzo de 2014, y establece que “en razón a su dinámica y a la población a la que está dirigido, aún hay mucho potencial de crecimiento”.  


Cuando el Banco en su encuesta les preguntó a los bancos, las CFC y las cooperativas qué pasaría si la demanda por crédito aumentara debido a un crecimiento acelerado en la  actividad económica, los tres grupos de entidades financieras volvieron a señalar que el sistema podría atender el exceso de demanda sin tener  mayores traumatismos.


Para María Clara Hoyos, el problema es que algunas regiones del país están saturadas con el otorgamiento de microcréditos que ocasionan problemas de cartera vencida y sobreendeudamiento, y por eso ha insistido en que falta una mayor educación financiera.  


Justamente, desde 2012 los factores que han impedido otorgar mayor volumen de créditos son el sobreendeudamiento y la capacidad de pago. Este último continúa como el principal obstáculo (38,9 %) a criterio de los intermediarios financieros, según el último reporte del Emisor, el cual incluyó una sección sobre reestructuración de créditos. 


Reformas


El 72 % de las instituciones encuestadas afirmó que se requieren algunas reformas enfocadas de manera fundamental en la promoción del crédito rural y el acceso para los nuevos actores.


Los bancos y las CFC manifestaron que el sector agropecuario es el de menor acceso y, a la vez, es percibido como el menos rentable y el que presenta mayores dificultades de información.


“Desde el punto de vista del microcrédito, en un proceso de posconflicto el desarrollo de líneas de microcrédito rural cobra mayor relevancia, hoy 25 % del saldo de la cartera corresponde a municipios urbano-rurales y sólo 4,7 % a municipios eminentemente rurales”, explicó el superintendente financiero Gerardo Hernández durante el V congreso de Asomicrofinanzas, el cual tuvo como título: “El rol de las microfinanzas para el posconflicto”. 


Acorde a la Superfinanciera, en 2013 mientras el saldo de cartera bruta de microcrédito para los municipios eminentemente urbanos fue de $4,92 billones, el saldo para aquellos eminentemente rurales fue de $0,39 billones. 


Para el economista agrícola José Ignacio Díez, quien ha participado en procesos de paz en el país, un posible acuerdo de terminación del conflicto significaría un aumento de la demanda de microcrédito no sólo en los campos, sino en el sector urbano, pues allí también se han situado las guerrillas. 


“Se van a ver beneficiadas en el ámbito de generar condiciones favorables, lo que se conoce como señales positivas del mercado”, apuntó Díez, quien anotó que si bien los combatientes pueden ser 30.000 o 40.000, los que están alrededor de todas esas zonas de conflicto van a ser dos o tres millones de personas.  


Asimismo destacó el impacto del microcrédito en el posconflicto de países como Filipinas y Sudáfrica.