Columnistas

緿escote o pantal髇?
Autor: Mariluz Uribe
19 de Enero de 2015


Habl醔amos en otra ocasi髇 de c髆o las mujeres griegas aunque no ten韆n derechos amparados por la ley, se las arreglaban para conseguir lo que quer韆n, se hac韆n amigas de los fil髎ofos y si no las guardaban ya casadas en sus casas, paseaban por las 羐oras y muchas lograron pasar a la posteridad como personajes c閘ebres.

Hablábamos en otra ocasión de cómo las mujeres griegas aunque no tenían derechos amparados por la ley, se las arreglaban para conseguir lo que querían, se hacían amigas de los filósofos y si no las guardaban ya casadas en sus casas, paseaban por las Ágoras y muchas lograron pasar a la posteridad como personajes célebres. No olvidar a Safo de Lesbos, la poetisa que dio su nombre a las que hoy llaman lesbianas, tal como si hubieran nacido en la bella isla mediterránea. 


Otros tiempos posteriores, pero tan conocidos como los griegos, fueron los de los luises de Francia: En esos siglos XVII y XVIII también las mujeres famosas lo fueron por su propia virtud, o a costa de ella.  No tenían  ningún derecho pero obtenían todo lo que querían a punta de pelucas, miriñaques, lunares postizos  y polvos.


Recordemos a Madame de Pompadour, favorita de Luis XV. A Madame de Lavallière favorita de Luis XIV, y también a Madame de Montespan con la que tuvo siete hijos... Y cómo olvidar a Madame de Maintenon que habiendo entrado a la corte como institutriz de los hijos de Luis XIV y de la cortesana Montespan, gustó al rey  y logró que a la muerte de su real esposa María Teresa, éste se casara con ella aunque ya era vieja, y legalizó el par de hijos de los dos. 


Ninon de Lenclos, bella e ingeniosa, todavía a los ochenta era cortejada y sus cualidades le valieron al final de cuentas dar su  nombre a elementos de tocador y por supuesto figurar en el diccionario!


En unos tiempos en que las mujeres era consideradas como cosas, las que tuvieron algunas ideas fuera de lo común, las que desearon sobresalir, las que quisieron hacer algo distinto de sus compañeras, tuvieron que hacerse pasar por hombres:


Tenemos para principiar a Juana de Arco en el siglo XV. Si ella hubiera salido en su caballo con sus falditas de campesina en lugar del uniforme de soldado, nadie la hubiera seguido a la guerra franca contra Inglaterra, y ahora Francia estaría hablando inglés. Por cierto que para defenderse los ingleses la acusaron de andar vestida de hombre y la  ¨Santa¨ Inquisición la quemó en la hoguera. Luego la llamaron santa… 


En siglos siguientes tuvimos, también en Francia, a Aurora Dupin, que no sólo vestía pantalón, levita, camisa de hombre y fumaba pipa, sino que también resolvió llamarse Georges Sand para ser considerada importante en el mundo literario. Era la amiga de Federico Chopin y también lo fue  de Alfred de Musset.


En España, después de la monja Teresa de Ávila, alias Santa Teresa; tenemos a Cecilia Bohl de Faber, de origen suizo, que adoptó el nombre de Fernán Caballero para lograr hacerse conocer como escritora. En Dinamarca el novelista Isak Dienesen, era también una mujer: Karen Blixen.  En Inglaterra Mary Ann Evans se convirtió en George Eliot. Y las hermanas Brontë: Emily, Charlotte y Anne firmaron sus  libros como Currer, Ellis y Acton Bell. 


El siglo XX, comenzando en Francia por Simone de Beauvoir y Françoise Sagan, estuvo lleno de mujeres que ya no tuvieron que disfrazarse para escribir. Tenemos a Marguerite Duras y a la Yourcenar, primera mujer admitida en la Academia Francesa. 


Y no olvidemos a las latinoamericanas empezando por Gabriela Mistral, premio Nobel; Sor Juana Inés de la Cruz, Alfonsina Storni, Isabel Allende, Delmira Agustini, y las nuestras, desde Agripina Montes del Valle, Soledad Acosta, Laura Victoria… hasta tantas actuales como Laura Restrepo y Renata Durán premiada por su libro ¨Cuatro Mujeres imprescindibles.¨


Y espero el tiempo en el que tengamos derechos, no a pesar de ser mujeres sino precisamente por serlo.


*Psicóloga PUJ y Filóloga U de A