Columnistas

Dos importantes libros de la Universidad de Antioquia
Autor: Dario Valencia Restrepo
14 de Enero de 2015


A la memoria de Luis Fernando Vélez Vélez, destacado antropólogo y mártir en la defensa de los derechos humanos

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A la memoria de Luis Fernando Vélez Vélez, destacado antropólogo y mártir en la defensa de los derechos humanos


Políticas culturales para a la universidad. En su clásico ensayo “Misión de la Universidad”, José Ortega y Gasset señala que cultura es el sistema vital de las ideas en cada tiempo y que, frente al caos de la vida, cultura es lo que salva del naufragio vital. De ahí la importancia de formar personas cultas, de situarlas a la altura de los tiempos. Por tanto, la función primaria y central de la Universidad es la enseñanza de las grandes disciplinas culturales.


Nada más oportuno entonces que resaltar la publicación del libro “Políticas culturales para la educación superior en Colombia – Nuestro proyecto común” a cargo de la Universidad de Antioquia, en coedición con el Instituto Tecnológico Metropolitano de Medellín. Este documento es el resultado de reuniones sostenidas entre 2008 y 2013 sobre políticas culturales, con la participación de varias instituciones de educación superior y el Sena. La comisión redactora del libro estuvo encabezada por la también editora María Adelaida Jaramillo González, en ese momento directora de extensión cultural de la Universidad de Antioquia. Es un texto que resalta la importancia de promover la formación de una ciudadanía para la democracia, la equidad, el respeto de los derechos humanos y la convivencia en un país multicultural y pluriétnico. 


De las tres funciones clásicas de la universidad, docencia, investigación y extensión, esta última fue por largos años la menos desarrollada. Pero a partir de los años setenta empezaron a aparecer los departamentos de extensión cultural en Medellín, principalmente en la sede Medellín de la Universidad Nacional y la Universidad de Antioquia, con el fin de propiciar la actividad cultural en el interior de las instituciones y fortalecer la relación de ellas con la sociedad. Pioneras en esos centros lo fueron, respectivamente, Marta Elena Bravo y Luz Elena Zabala. El trabajo que aquí se reseña muestra un estadio superior de aquellos comienzos, resumido en unas experiencias y unas reflexiones que permiten recomendar políticas culturales destinadas al ámbito académico. Todo ello para convertir las instituciones de educación superior en “… auténticos escenarios de pluralidad, respeto y convivencia armónica, capaces de integrarse al desarrollo político-cultural de las localidades, las regiones, los departamentos y el país.”


Colección de Antropología. El Museo Universidad de Antioquia, dependiente de la vicerrectoría de extensión del claustro, publicó en 2014 un importante libro que lleva como subtítulo “Herencia, Patrimonio y Memoria”, embellecido por magníficas ilustraciones de algunas piezas de la colección del museo. Se destacan las de cerámica prehispánica, cuyo conjunto es el mayor del país, las de orfebrería y las correspondientes a los estudios etnográficos. Además, se incluyen imágenes que acompañan los textos sobre las comunidades negras del Pacífico colombiano y los pueblos indígenas de Antioquia.


Del mayor interés son los ensayos del libro sobre historia de la arqueología en Colombia, el pasado y la proyección futura del patrimonio arqueológico de Antioquia y las colecciones etnográficas de los museos como experiencia cultural.


Todo lo anterior, cuando se cumplen 70 años de la colección de antropología, nos trae a la memoria la figura ilustre de Graciliano Arcila Vélez, un personaje inolvidable para quienes tuvimos el privilegio de conocerlo y tratarlo. Fue un visionario que estableció la antropología como disciplina en Antioquia y que fundó la mencionada colección. Él, al igual que su esposa Inés Solano, se formó durante los años cuarenta como discípulo del etnólogo francés Paul Rivet.


Escribe en la presentación el director del museo, Santiago Ortiz Aristizábal, que el libro prueba que “lo hecho e imaginado por los pueblos prehispánicos amplía nuestro presente y da luces sobre el futuro.” y  que al permitirnos “observar las riquezas de las minorías y las costumbres antiquísimas nos prepara para el necesario diálogo con el otro, enriqueciendo nuestra humanidad”.