Columnistas


Para re韗 sin pena
Autor: Mariluz Uribe
29 de Diciembre de 2014


Y claro, en el caso de los colombianos nos recuerda tambi閚 lo que somos: nocentes, nos las creemos todas!

Ayer 28 fue el día de los santos inocentes, nos recuerda  a los niñitos que mandó mandar el romano Herodes que oficiaba como Procurador en Judea, cuando le avisaron que nacería el que iba a ser el verdadero rey.


Y claro, en el caso de los colombianos nos recuerda también lo que somos: ¡inocentes, nos las creemos todas!


Paro no pensar, me puse a recordar todo lo que me ha hecho reír en la vida (además de la vida misma).


Lo primero: “Antología del Humor Colombiano” que hizo hace rato Agustín Jaramillo con Aquileo Sierra.  Hace  falta recordar que en este país también podemos reír. Divertido igualmente “El Testamento del Paisa” donde gozamos con la alegre y sana sabiduría de nuestro pueblo.


Estupendas “Las Obras Completas”  de Arango Villegas. Ya que ahora es moda quejarse de la situación actual, se reirán y descansarán viendo que la situación en los años 30 era casi igual, aunque con 80 centavos se compraba un dólar y con un dólar un montón de francos en París:  Efectos de la crisis de Estados Unidos en los años 30, y en Europa consecuencias de la Primera Guerra Mundial, terminada en el 18, pero que dejó largas consecuencias. A todas esas nacía Gardel en Francia, se deslizaba el tango y los latinoamericanos éramos bien vistos, pues aquí habría muchas cosas pero no shows de guerrilla o narcotráfico ni otros de los vecinos.


Buscar esas crónicas de Rafael Arango Villegas en “Bobadas Mías”: “Si se llevaran a Esteban”, “La tragedia del Chocho”, “¿Situacioncitas a  mí?”, “La caída del dólar”, “La Bendición Papal”, Alguien va a intervenir”. Y en  “Pago a Todos”: “Los escándalos del cambio”, “Los fraudes eleccionarios”,  “La tragedia de un agricultor”, “El investigador especial”.  En “Sal de Inglaterra”: “El cupo”, “Los sucesos del  30 y los Sesos del 31”.   Las he escogido con  cuidado y valen la pena. Inclusive qué bueno que se re-publicaran, pues son de completa actualidad, el mundo siempre ha sido el mismo, con diferente disfraz.


Esos libros engrosaban mi biblioteca que ya contaba con: Todo Ciro Mendía.  Todo Luis Carlos López.  Todo Klim alias Lucas Caballero, mi primo político.


Del español Gómez de la Serna: “Greguerías”.  De Jardiel Poncela: “Obras Teatrales Escogidas” y “Para Leer en el Ascensor¨. De Guareschi: “Don Camilo”. De Conrado Nalé Roxlo: “Antología Apócrifa”  y “La Cola de la Sirena”. De George Mikes: “Los Americanos  en su Salsa” y  “Los Extranjeros en la isla”.  De André Roussin, su teatro y especialmente  “Los Huevos del Avestruz”.  De Pierre Daninos: “Los cuadernos del Mayor Thompson”,  “Como vivir con (o sin) Sonia”.  De André  Maurois: “Curso de Felicidad Conyugal¨ (¡!).  De Jean Anouihl: “Piezas Rosadas”.  De Jean Effel: “La Creación del Mundo”.  Y de Allen Smith: “Como escribir sin saber nada”. De tiras cómicas “Fulgencio, el hombre que no tuvo infancia” siempre estará vigente.


Les he endilgado esta pequeña lista, porque el otro día una amiga me decía: “¡Quisiera un libro divertido para descansar en vacaciones, pero llego a la librería y no se qué pedir, aparte del cafecito, donde lo dan! Me muestran unas cosas que dizque son lo último, pero no me seducen ni los títulos, no sé los autores como se las arreglaron…”


Le elaboré esa lista, también con todo cuidado y se fue muy satisfecha, ojalá las encuentre… así sea en la biblioteca de papacito (verdadero).  Quién sabe cómo le iría,  pero creo que bien, porque no ha vuelto.


Psicóloga PUJ y Filóloga de la U. de A.