Fútbol en el Mundo

Toiled victory for the Cyclone
Sufrida victoria del Ciclón
18 de Diciembre de 2014


El próximo sábado a las 2:30 p.m. se jugará la final del Mundial de Clubes entre San Lorenzo, de Argentina y el Real Madrid, de España. Cruz Azul, de México y Auckland City, de Nueva Zelanda jugarán por el tercer puesto (11:30 a.m.).


Foto: EFE 

El colombiano Mario Alberto Yepes (izquierda), fue titular con San Lorenzo en el compromiso de ayer.

Redacción - EFE


San Lorenzo, donde juega Mario Yepes, accedió ayer a la final del Mundial de Clubes y será el rival del Real Madrid, de James Rodríguez, tras imponerse 2-1 sin brillantez y de forma agónica en la prórroga al combativo Auckland City, equipo revelación del torneo que se marcha por la puerta grande.


El Real Madrid puede dormir tranquilo si el equipo argentino no mejora su imagen. El peso del favoritismo lo acusó. No estuvo cómodo en ningún momento del partido ante un Auckland City que jugó sin miedo y sin ningún tipo de presión. Nada tenía que perder tras convertirse en la gran sorpresa del Mundial de Clubes.


Un equipo semiprofesional en el que se reivindicó el español Ramón Tribulietx como técnico y curiosamente un argentino, Emiliano Tade. Un abogado emigrante, cansado de esperar la oportunidad de triunfar en su país.


La primera parte apenas dejó fútbol. Dos testarazos para el Ciclón de Kalinski blando y Yepes desviado, fueron las primeras llegadas.


Tan sólo una ocasión clara de gol para San Lorenzo. Lo mejor estaba en la grada, con 8.000 seguidores argentinos dejándose la garganta. 


El encuentro iba a llegar al descanso cuando de la nada se adelantó el conjunto argentino. Pablo Barrientos remató de zurda con calidad un centro atrás fruto de la incorporación del lateral Más.


Tade volvió a ver el espacio para generar peligro y su pase a De Vries no lo tocó ni el delantero ni el portero en su salida. El balón quedó muerto para que un español, Berlanga, lo mandase a la red sin apenas espacio para marcar. Saltaba la sorpresa.


Mirando de frente el fracaso tiró de orgullo San Lorenzo y de su jugador de más calidad, Romagnoli, salió para ser salvador, recién recuperado de una lesión que le tuvo meses parado, aún lejos de su mejor tono físico, puso un centro a cabezazo blando de Kannemann con el que despertaron. La madera evitó el tanto a una maniobra fantástica de Cauteruccio. Sombrero y zurdazo desde la frontal que estrelló en el poste.


El duelo iba a la prórroga. Cualquier detalle podía decidir para uno de los dos equipos y lo hizo Matos. Se encontró un balón muerto dentro del área para enganchar un zurdazo raso inapelable que dio el pase a la final.


La agonía siguió hasta el final. A los 112 minutos el empuje del Auckland se topó con el poste. Payne ajustó en exceso su disparo y se quedó con la miel en los labios. El Real Madrid espera a un rival con un día menos de descanso y tras superar un duelo de alta exigencia.