Columnistas

Suníes y chiíes: los dos brazos de Alá
Autor: José E. Mosquera
30 de Octubre de 2014


Con el surgimiento del Estado Islámico ha cobrado vigencia el libro Suníes y chiíes: los dos brazos de Alá de Javier Martín, un experimentado cronista, experto en asuntos políticos y religiosos del mundo islámico y sobre las rivalidades entre...

@j15mosquera


Con el surgimiento del Estado Islámico ha cobrado vigencia el libro Suníes y chiíes: los dos brazos de Alá de Javier Martín, un experimentado cronista, experto en asuntos políticos y religiosos del mundo islámico y sobre las rivalidades entre suníes y chiíes, las dos grandes doctrinas del Islam y sus diversas ramas. El Islam es una religión monoteísta, fundada por el profesa Mahoma en la primera mitad del siglo VII, cuenta con 1.500 millones de fieles y es la región oficial y la principal fuente del derecho en 55 países de Asia y África.


Su corriente mayoritaria son los suníes, el 85 % de los creyentes en el mundo y el otro 15 % son chiíes, mayorías en Irak, Irán, Bahréin y el sur del Líbano. Martín examina que dentro de las dos doctrinas: suníes y chiíes existen diversidades de ideologías, moderadas y radicales; aperturistas y retrógradas, violentas y pacifistas. Iguales en el fondo, pero antagónicas en la forma.


Específica que en los suníes las ramas más radicales son los wahabitas y los salafistas y su ala más extremista es el yihadismo que profesan los seguidores de Al Qaeda y el Estado Islámico. Afirma que en ninguna de las doctrinas y sus diversas ramas ponen en duda el dogma, respetan la tradición, cumplen los cinco pilares del islam y creen en la omnipotencia de Alá. 


Explica con profundidad los orígenes y la propagación moderna del islamismo político, así como el desarrollo y las proyecciones de las fuerzas emergentes en Medio Oriente. Además hace una extraordinaria radiografía de la evolución histórica y los orígenes de las diversas corrientes dentro de los suníes y chiíes.


En su criterio son unos mosaicos de tradiciones que en muchos casos se confunden por lo diverso y cambiantes. De hecho, resultan a veces demasiado complejas e incomprensivas para el mundo occidental. Porque dentro de las dos grandes doctrinas se han desarrollado diversidades de tendencias que han originado nuevas realidades históricas y geopolíticas en un mundo islámico y árabe en permanentes cambios. 


Uno de los aspectos más interesante del libro es cuando su autor en un elocuente y bien estructurado análisis histórico señala cómo reiteradamente los medios de comunicación de occidente hacen equivocadas lecturas de los conflictos en el Medio Oriente, cuando de manera elemental los atribuyen a simples enfrentamientos religioso entre suníes y chiíes. 


En su opinión más allá de aquellos antagonismos religiosos, existen otros más profundos en los espirales de violencia que tienen que ver con las luchas tribales, de clanes y de linajes por el poder y el dominio de los territorios con millonarias reservas de petróleo y otras riquezas.


En consecuencia es cuando han entrado en escena diversos tipos de intereses económicos, geopolíticos y geoestratégicos tribales, religiosos, locales, regionales y externos de las potencias en diferentes períodos de la historia, que han coadyuvado a profundizar los conflictos en los países del Oriente Medio.  


Martín analiza cómo la guerra de Irak, alimentó el surgimiento de nuevos extremismos, se sembró el caos y se sumergió al Medio Oriente y el sur de Asia Central, en un teatro de nuevos conflictos. Una guerra que revivió los ancestrales conflictos tribales entre sunitas y chiitas, además de una ola de racismos entre diversos pueblos en Irak, Siria, Pakistán, Afganistán, Líbano, Libia, Siria y pare de contar, donde se han reactivados viejos y nuevos antagonismos tribales y de intolerancia religiosas de grandes proporciones y repercusiones mundiales.


Este libro permite conocer los conflictos que originan el fanatismo y extremismo del Estado Islámico y que han puesto el péndulo de la geopolítica mundial en el Medio Oriente.