Editorial

La voz faltante
29 de Octubre de 2014


Se impone constituir una comisi髇 jur韉ica que asuma la documentaci髇 y caracterizaci髇 de los cr韒enes de lesa humanidad o contra el Derecho Internacional Humanitario perpetrados por las Farc y ante los cuales es imposible eludir responsabilidades.

Gracias a la convicción y firmeza de los convocantes y de los más de mil quinientos participantes llegados de todo el país, el foro Colombia abraza a las víctimas de las Farc cumplió con creces sus propósitos de reconocer a las víctimas de las Farc, construir una voz común que los represente ante la mesa de conversaciones de La Habana y generar una organización que las represente, con la fuerza de su cantidad y la legitimidad de su unión, ante el Estado y su contraparte en las negociaciones que buscan el fin del conflicto armado.


Los participantes hicieron visible la diversidad de orígenes, actividades económicas, e historias de los colombianos que han sufrido toda clase de agresiones por una guerrilla que bajo su estrategia de todas las formas de lucha victimizó a campesinos, viajeros y transportadores, empresarios, funcionarios, y sobrepasó todos los límites en la guerra contra su contraparte directa, las Fuerzas Armadas y de Policía. La asistencia multitudinaria y representativa de millones de colombianos que no llegaron a Bogotá pero sí siguieron el foro con interés, como quedó demostrado en redes sociales, hizo evidente la inmensa debilidad ¿o falta de voluntad? del Estado para reconocerlos, garantizarles el respeto que merecen como ciudadanos y hacer valer sus derechos ante un victimario cruel, que se niega sistemáticamente a reconocer su responsabilidad y entregar verdad, que es lo que en muchos casos piden las familias en representación de centenares de miles de víctimas y millones de desplazados. Y como el cinismo de las Farc no tiene límites, ayer los representantes de las Farc en La Habana, retomaron negociaciones y respondieron al Foro con la exigencia al Estado de asumir la responsabilidad “general y principal” por las víctimas del conflicto armado en Colombia. 


Después de conocer las exposiciones de agentes del Gobierno y del procurador General, a las víctimas les queda claro que la Procuraduría, preocupada por sus derechos, está limitada en sus capacidades para investigar, y que la Unidad de Víctimas sólo alcanza a ocuparse de ellos para efectos de la reparación administrativa, acción que no es del interés de muchos, pero que carece de capacidad de investigar el origen de la victimización, documentar los crímenes cometidos e incluso de proteger a las víctimas de que sufran nuevos ataques por victimarios que parecieran insaciables en su odio y crueldad. Dado que las conversaciones tienen lugar con una guerrilla agresiva y cicatera, es claro que se necesita que el Estado, a través de todos sus organismos, exija a su contraparte reconocer, dar información que permita a los familiares de víctimas saber algo cierto sobre sus seres queridos desaparecidos y resarcirles al menos en parte por tanto dolor y zozobra.


Durante las sesiones del Foro se discutieron las ponencias magistrales anunciadas y, lo más importante, se construyeron acuerdos en el diálogo de las cuatro comisiones en las cuales fue posible reconocer las múltiples posiciones de los distintos partidos en que militan muchos participantes y las voces de quienes no tienen más partido que su propio dolor y aspiración de reconstruir su proyecto de vida. En este sentido, el foro buscó construir consensos que reconocen y respetan la pluralidad de sus participantes, posición contraria al unanimismo que algunos quisieran imponer a las víctimas y que impondría desconocer su diversidad y pluralidad. Aunque hubo algunas voces en contrario, el foro ratificó su respaldo a la búsqueda negociada del fin del conflicto con las Farc, demandando, como es debido, verdad, justicia, reparación y no repetición. 


Como se lo habían propuesto los congresistas convocantes y las organizaciones de víctimas que se sumaron a este Foro, fue constituida la Federación de Víctimas de las Farc, una organización de la sociedad civil, con carácter plural y decidida a representar a los colombianos que han sufrido los múltiples crímenes de esta guerrilla y para quienes no ha habido justicia ni garantía de no repetición. Esta Federación, a la que saludamos como modelo de ejercicio de la sociedad civil por la democracia, representa a los colombianos que más ponen, y están dispuestos a hacerlo, en el proceso de paz con esa guerrilla. Si se insiste en la intención de no garantizar la representación de las víctimas de las Farc ante la mesa de negociación, que al menos el documento producido por este Foro sí sea entregado y discutido por los negociadores.


A lo largo de las intervenciones se hicieron fuertes exigencias de respeto y reconocimiento de los derechos de las víctimas, lo que significa garantizarles justicia. Dadas las condiciones de negativa y reducción de los derechos de las víctimas de las Farc, se impone constituir una comisión jurídica que asuma la documentación y caracterización de los crímenes de lesa humanidad o contra el Derecho Internacional Humanitario perpetrados por las Farc y que, como ya lo van aclarando miembros de la Corte Penal Internacional, son conductas que ni la justicia transicional ni la Corte misma pueden dejar pasar impunes.