Columnistas

Con licencia pa’ politiquear
Autor: Rodrigo Pareja
28 de Octubre de 2014


Colombia es en definitiva un país singular, único en el mundo donde –aunque suene paradójico- pasa de todo y al final no pasa nada, y en el que se hace plena realidad esa manida frase que pone a la justicia como instrumento que sólo se aplica...

Colombia es en definitiva un país singular, único en el mundo donde –aunque suene paradójico- pasa de todo y al final no pasa nada, y en el que se hace plena realidad esa manida frase que pone a la justicia como instrumento que sólo se aplica a “los de ruana”.


Lo anterior viene a cuento por lo que acaba de hacer el inefable procurador general de la nación, Alejandro Ordoñez Maldonado, catónico sancionador de algunos altos, medianos y bajos funcionarios por ciertas o supuestas intervenciones en política, vedadas para “los de ruana” pero al parecer autorizadas en forma plena para él.


Si no se cree lo anterior, basta remitirse a las fotos publicadas en la prensa nacional la semana pasada, relacionadas con el “encuentro ideológico del partido Conservador” que se reunió en San Andrés bajo el lema “Camino a las soluciones”.


La pregunta es, como acostumbra decir Yamid, ¿qué tenía que hacer el rígido procurador Ordoñez en medio de los dirigentes del conservatismo en ese cónclave denominado en forma eufemística “encuentro ideológico”?


¿Sería acaso que por obra y gracia del Espíritu Santo, los dirigentes azules dejaron de ser senadores, representantes, y excandidata presidencial, para convertirse en una especie de ángeles inmaculados y desprovistos de todo síntoma de política y de politiquería?


¿O a ciencia y paciencia, con pleno conocimiento y con la íntima convicción de estar trabajando por su partido hacia el futuro, aprovecharon el cinismo del procurador Ordoñez para secundarlo en la iniciación de su campaña a la Presidencia de la República en el 2018?


Tienen razón aquellos que piensan que para el jefe del Ministerio Público no existen barreras ni limitaciones a su omnímoda manera de ejercer el poder que ostenta, irradiado en forma sesgada y a discreción, dependiendo de quien resulte favorecido o perjudicado con su aplicación.


Según el artículo 277 de la Constitución que Ordoñez dice defender, entre sus funciones está la de “ejercer vigilancia superior de la conducta oficial de quienes desempeñen funciones públicas… ejercer preferentemente el poder disciplinario; adelantar las investigaciones correspondientes  e imponer las respectivas sanciones conforme a la ley”.


Tal parece que la norma, tantas veces aplicada por el procurador, acompañada de su socarrona sonrisa, nada tuviera que ver con él y que en el extraño mundo de Subuso en que se ha convertido Colombia, solamente Ordoñez tuviera licencia para politiquear.


Se imaginan los lectores ¿cuál habría sido la reacción del temido Procurador si el huésped en la reunión conservadora de San Andrés hubiera sido, por ejemplo, algún servidor público que en ese momento  figurara como precandidato a alguna gobernación o alcaldía?


Si contra cualquier funcionario del más mínimo nivel ha descargado todo su poder, muchas veces de manera sesgada y selectiva, ¿cómo es posible que en el colmo del cinismo y ante un país incrédulo, incurra él mismo en semejante conducta digna de sanción y nadie diga nada y actúe como le corresponde?


Su presencia impune en ese cónclave político, justifica, y de qué manera, la no reelección del Procurador hacia el futuro y la limitación  de las excesivas facultades que en forma equivocada le dieron al Ministerio Público los ilusos Constituyentes de 1991.


Con el episodio descrito, que no es el primero de carácter eminentemente político al que Ordoñez haya asistido, se ratifica también lo escrito al principio de la nota: Colombia es un país singular, al que le cabe perfectamente el adagio aquel que habla de la justicia y de la ruana.


¿Será, en definitiva, que el intransigente y cavernario procurador Ordoñez, al igual que algunos de sus seguidores de altísimo nivel, creen que están por encima de la ley y pueden hacer lo que les venga en gana?