Columnistas

Martirio animal incesante
Autor: Anibal Vallejo Rendón
21 de Octubre de 2014


Los animales domésticos sufren hoy las enfermedades de la civilización, consecuencias de la selección, la alimentación, la reproducción, el hábitat, que favorecen la productividad en detrimento de una evolución natural y de la expresión espontánea de sus conductas.

Los animales domésticos sufren hoy las enfermedades de la civilización, consecuencias de la selección, la alimentación, la reproducción, el hábitat, que favorecen la productividad en detrimento de una evolución natural y de la expresión espontánea de sus conductas. Esta situación propicia trastornos, unos perceptibles y otros indirectos más difíciles de apreciar los que llevan a que el animal esté enfermo por culpa del hombre. La aparición de estructuras de tipo industrial en el sector agrícola cambió la ganadería artesanal por la intensiva, a una misma especie, a un solo tipo de producción, llegando al confinamiento y la concentración casi sin límites. Los pollos para carne son confinados entre 15 y 20 animales por metro cuadrado. Las gallinas ponedoras en jaulas de dos a varias decenas encerradas, distribuidas en varios pisos, para mayor explotación del espacio. Los lechones se agrupan de 10 a 20 en superficies que oscilan entre 25 y 60 centímetros según la edad. Y así con las cerdas gestantes, los terneros, los novillos, para llegar a una mano de obra calculada con precisión matemática lo cual permite que un solo hombre pueda controlar 10 mil gallinas ponedoras, o 20 mil pollos de engorde, 80 cerdas con toda su cría o 3500 cerdos de engorde, de 300 a 400 terneros, 65 vacas lecheras. Todos estos cambios de hábitat, de manejo, inducen al estrés, lo cual lleva al aumento de las enfermedades infecciosas, úlceras gastrointestinales, comportamientos anormales, interferencia en la capacidad de producción. Es un cambio completo que  obliga a los animales a pasar de las condiciones impuestas por la naturaleza a las condiciones impuestas por la explotación tecnificada que los convierte en objetos de la comercialización. La superpoblación puede conducir a trastornos del comportamiento tales como el picaje y su consecuencia del canibalismo. Una vez que la sangre de la herida aparece todas las aves se lanzan sobre el animal herido. En los cerdos el aumento del grupo encerrado aumenta las agresiones así como las mordeduras de la cola (caudofagia) y de las orejas. En los roedores de laboratorio la sobrepoblación incide en su peso corporal, en su comportamiento, fertilidad y predisposición a las enfermedades. Cómo no se van a crear condiciones de estrés con la separación precoz de la cría de su madre y de los demás adultos en la ganadería intensiva. La ordenación de lotes con animales de características morfológicas similares y la restricción del espacio disponible. Lo mismo que la inestabilidad en el orden jerárquico, propiciada por el manejo inadecuado del grupo.


Si anteriormente el sufrimiento animal era al momento de su sacrificio hoy toda la vida del animal, desde el nacimiento hasta la muerte, no es sino un martirio incesante. Y todo para satisfacer el paladar humano insaciable.