Columnistas

El Poblado: El cobro por valorización duele
Autor: Guillermo Maya Muñoz
20 de Octubre de 2014


El alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria, al fin, se decidió a repartir el cobro de los impuestos de valorización del plan de obras de El Poblado que heredó del anterior alcalde Alonso Salazar, con la financiación directa de los propietarios...

El alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria, al fin, se decidió a repartir el cobro de los impuestos de valorización del plan de obras de El Poblado que heredó del anterior alcalde Alonso Salazar, con la financiación directa de los propietarios inmobiliarios de la zona, que han rechazado el cobro. La Alcaldía pasó el cobro después de esperar que se dieran dos resultados:


En primer lugar, ya se actualizaron los valores catastrales en 2013, con incremento sustanciales en el valor de las propiedades e impuestos prediales, que se convierten en cobros más elevados en la contribución de valorización por estas obras.


Y en segundo lugar, los cálculos políticos basados en el calendario  electoral, elección de Aníbal Gaviria en 2011, elecciones del Congreso y Presidente en 2014, ya pasaron, y los resultados fueron los esperados para los incumbentes de turno.


 Evidencia: “El alcalde Aníbal Gaviria anunció hace un año que el cobro de la contribución de valorización, fijado para abril de 2013, sería aplazado hasta el mismo mes de 2014, (…). Sin embargo, (…) esta fecha podría aplazarse una vez más” (Elcolombiano.com, “Arrancan las obras más pesadas de la valorización”, marzo 3 de 2014). 


Por otro lado, el monto de la inversión del Plan de Valorización de El Poblado, ha venido subiendo con el tiempo. El Alcalde Salazar, en la separata especial del Fonval, Ganancias que Mereces, enviada a las familias de El Poblado, calculaba que las obras valían 320.000 millones de pesos. Sin embargo, en octubre de 2014 se está cobrando 458.814 millones de pesos, pero las obras valen 370.000 millones. Esto quiere decir, que el resto, la diferencia, es ajustes en los costos financieros, manjar para los bancos, y administrativos, manjar para la burocracia.


Además, en este proyecto hay obras que no corresponden a los propietarios pagarlas. Por ejemplo, la vía de los balsos, vía interurbana, y que está haciendo vender a los propietarios que tienen sus inmuebles a lado y lado de la vía. También, la vía 34, que divide a El Poblado en dos, y que se une con el puente de la Asomadera, se convierte en otra vía interurbana, al servir de vía alimentadora al Túnel de Oriente por los lados del Seminario de Medellín. 


Los habitantes de El poblado no serán los únicos “beneficiados” con las obras. En la actualidad, los vecinos de Envigado que transitan por la superior y la inferior, para entrar o salir por la intermedia, y que congestionan, la entrada y la salida, también van a usar las obras que se están cobrando por valorización a los habitantes de El Poblado. Si esto es así, ¿por qué los vecinos no pagan un “peajito social” con el fin de cubrir parte del costo de las obras? El Alcalde de Medellín, que no lo es de Envigado, y no les puede cobrar los aportes por valorización, debería pensar en hacer el peaje. ¿O estará pensando en sus proyectos políticos electorales futuros? ¿Querrá ser presidente?


En este negocio todos ganan excepto los propietarios. En el momento en que estas obras entren en operación el flujo vehicular mejorará temporalmente, pero con el crecimiento del parque automotor que se viene presentando en el Valle de Aburra, volverán las congestiones viales. El problema de la movilidad es como el perro que se muerde la cola, nunca habrá suficientes vías para la demanda por ellas. Igualmente, la valorización atada a la movilidad también se muerde la cola, valorización y desvalorización.


La solución a la movilidad es que se privilegie el transporte público masivo. Sin embargo, ya sabemos, en el caso del Túnel de Oriente, que esa no es la prioridad para la clase dirigente local, sino el recobro de la inversión con peajes costosos, mientras Llano Grande y su área de influencia se convierten en fuentes de plusvalía para el sector financiero e inmobiliario.


Por otro lado, hay que tener en cuenta que la alta densificación, construcción en altura, en El Poblado ha generado ingresos enormes al municipio de Medellín por impuestos prediales, los más altos de Colombia, a la vez que le permite economías de escala para instalar servicios públicos, etc. Sin embargo,  las obras no se financian con el flujo de impuestos anuales, como debería ser, sino con una contribución especial, llamada valorización, que en este caso resulta lesiva y leonina para sus habitantes. Les quitaron la prima de navidad y los buñuelos, con el cuento de que son “ricos”.


Además, las restricciones presupuestales de Medellín no son alarmantes: Tarifas catastrales altas, servicios públicos caros,  y una billonaria transferencia de EPM al municipio. Estos ingresos han servido para hacer “ochas y panochas” con la plata: Pirámides en la Oriental, fachadas de bibliotecas en el suelo, sobrepago millonario por Orbitel, préstamos millonarios a la multinacional Millicom, pérdidas en Tigo, 200 millones de dólares al IDEA por la construcción y operación de Hidroituango, habiendo tenido mayoría accionaría, 100 mdd por el inoficioso puente de la 4sur, etc. No se pierde un peso… millones sí.


La división administrativa territorial de municipios en el Valle de Aburrá ya es obsoleta y se debería avanzar hacia la conformación de un distrito especial, para el manejo de estos problemas, de tal manera que haya un solo plan de desarrollo territorial, un único sistema catastral, de movilidad, y un solo gobierno distrital,  para mayor eficiencia y bienestar general. Sin embargo, esto no va a suceder porque muchos empresarios de la política se quedaran sin trabajo, sin contratos, sin puestos  y presupuesto para partir y repartir, y a las elites esto no les importa, con tal de que los negocios prosperen.