Gente

Thank you Gabo
Gracias Gabo
Autor: Carmen Vásquez
12 de Octubre de 2014


Una de las cosas maravillosas en la vida del escritor Gabriel García Márquez -no le digo todavía “Gabo” porque estamos comenzando a escribir y tanta confiancita es un asco- sigo diciendo que uno de sus capítulos de vida fascinante fueron aquellos...


Foto: Esneyder Gutiérrez Cardona 

Tango, bolero o merengue... Natalia Martínez y Jaime Abello.

cvasquez@elmundo.com


Una de las cosas maravillosas en la vida del escritor Gabriel García Márquez -no le digo todavía “Gabo” porque estamos comenzando a escribir y tanta confiancita es un asco- sigo diciendo que uno de sus capítulos de vida fascinante fueron aquellos de vivencia en la “Cueva” con sus amigotes del alma, parranda, whisky, carnaval, letras y política, pero sobre todo una “mamadera de gallo” del otro mundo, que sólo la pueden hacer los costeños cuando se sientan a poner pereque. Tanto que esto originó dos publicaciones deliciosas de leer con estos relatos de vida. Uno se llama  “La Cueva, Crónica del Grupo Barranquilla”, de Heriberto Fiorillo y el otro es  las Crónicas sobre el Grupo Barranquilla, de Alfonso Fuenmayor. Por cierto, este nombre se los acuñó Próspero Morales Pradilla.


La Cueva fue para ellos el remanso de hogar, oficina, musa y el púlpito para hablar de todo aquello que se les venía a la cabeza.


Gabo acaba de estar aquí presente en Medellín en interminables días en donde le escarbaron toda su vida y milagros. Todo el mundo se creía íntimo del hombre de Aracataca. Muchos relataron verdades y muchos hablaron paja. Pero hablaron. El ron, la música y la historia fueron cómplices.


Pero la cosa fue bastante larga y un poco agotadora. Quién sabe si el Nobel se hubiera aguantado tanto relato. Estoy segura que con más de uno hubiera bostezado y seguido de largo...


Esta página no es un relato más sobre él, esto es sencillamente  unas curiosas fotos de pura mamadera de gallo.