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Jornada escolar 鷑ica: relevo generacional de maestros (y 2)
Autor: Alejandro Garcia Gomez
11 de Octubre de 2014


Se ha vuelto usual que al comienzo de cada a駉 lectivo las secretar韆s de educaci髇, municipales o departamentales se vean a gatas para satisfacer la demanda de docentes en las instituciones educativas a su cargo.

pakahuay@gmail.com


Se ha vuelto usual que al comienzo de cada año lectivo las secretarías de educación, municipales o departamentales se vean a gatas para satisfacer la demanda de docentes en las instituciones educativas a su cargo. ¿La causa? La escasez. Cada vez hay menos jóvenes que se arriesguen a la carrera docente y los que hay se van retirando por la natural causa de la edad. Las facultades de educación de muchas universidades han debido cerrar programas de varias de sus disciplinas por falta de estudiantes. 


En 2003, Enrique Batista, PhD en Educación, exprofesor universitario, entonces secretario de Educación de Medellín, ante la ola de colegios sin su carga académica completa, señalaba que el problema radicaba en la escasez de docentes debido al crecido número de renuncias; que era un problema que se seguiría presentando, y que él lo había señalado previamente. En el mismo año, José Fernando Montoya, secretario de Educación de Antioquia, explicaba que debido a exigencias de la nueva ley 715, no se podían cubrir esas plazas faltantes por problemas presupuestales y/o contables de los municipios afectados. Hoy el problema avanza en forma acelerada. 


Las causas de esta progresiva ausencia de relevo generacional se las ha venido señalando en artículos anteriores aquí, cuando se empezaron a observar los primeros indicios del fenómeno: la falta no sólo de incentivo, sino también de respeto a la labor docente, alabada de labios para afuera por gobiernos, políticos, dirigentes y hasta por la misma sociedad cada 15 de mayo, pero relegada en la práctica a una profesión mendicante, carente de motivación y entusiasmo para jóvenes de ambos sexos. Veamos un solo indicador: la tabla salarial 2014. Los docentes se dividen entre aquellos que se rigen por el Decreto Ley 2277 de 1979 y la de los que pertenecen al Decreto Ley 1278 de 2002. En el primero se contemplan 16 grados, comenzando desde los grados menores A y B continuando con los números de 1 hasta 14 (último en esa tabla). 


El grado A tiene una asignación básica mensual de $665.368 y la mayor (14) de $2.711.939. Un licenciado en educación, recién egresado, estaría en el orden de $1.188.666. Utilizo el verbo en tiempo condicional -“estaría”- porque actualmente a todo nuevo docente que ingresa lo rige el Decreto Ley 1278 de 2002. 


En esta escala hay tres niveles. En el primer nivel hay cuatro subniveles A, B, C y D. La mínima (A) tiene una asignación básica de 1.121.819: normalista superior o tecnólogo en educación que comienza. El segundo nivel tiene 8 subniveles y cada subnivel aquí cuenta con dos sub-subniveles para un total de 16. Debe ser licenciado en educación o profesional no licenciado. Comienza con $1.411.890. Si logra pasar esta carrera de obstáculos de 16 subniveles y obtiene una maestría en educación su sueldo será 2.961.113, si es un doctorado también en educación será de $3.347.345. El último nivel –el tercero- es para aquellos que siendo licenciados en educación o profesionales no licenciados comiencen a laborar con una maestría o con un doctorado a cuestas. Tiene cuatro subniveles y cada subnivel dos sub-sub niveles, para un total de ocho subniveles. Quien culmina, si “sólo se queda en maestría”, al final de su vida tendrá una asignación básica mensual de $4.009.527 y de 5.334.216  si es doctor (todo a pesos de 2014). Claro que todo esto está supeditado a pasar un examen-concurso y luego a las reuniones de las juntas de escalafón que, por lo general, lo olvidan por años. Además, de ciertas categorías en adelante, en esta escala, sólo se puede ascender –por concurso- si la junta considera que existe la vacante, o sea, si otro docente se retira o fallece. 


Perdón por este galimatías de columna; la realidad es peor. Para el nuevo tipo de jornada se requeriría duplicar –por lo menos- el personal docente. ¿De dónde van a sacarlos de calidad y qué incentivo para que permanezcan sin desertar?