Columnistas

La estrategia del miedo
Autor: Pedro Juan Gonz醠ez Carvajal
30 de Septiembre de 2014


Para nada novedosa esta estrategia que diferentes grupos de poder, en diferentes momentos de la historia, han generado para sembrar la zozobra entre los ciudadanos del com鷑 y presentarse entonces como los guardianes y protectores de la vida, de la civilizaci髇 y del presente y futuro de la humanidad

Para nada novedosa esta estrategia que diferentes grupos de poder, en diferentes momentos de la historia, han generado para sembrar la zozobra entre los ciudadanos del común y presentarse entonces como los guardianes y protectores de la vida, de la civilización y del presente y futuro de la humanidad.


El reconocimiento de enemigos reales o la  creación  de enemigos imaginarios, ha sido una de las estrategias básicas para imponer el miedo: brujas, infieles, herejes, invasores, comunistas, narcotraficantes, terroristas, entre unos pocos, han servido de argumentos para pasar por encima de las leyes y las reglas de la razón, para aparecer como “redentores” o “paladines de la libertad”.


Para los de mi generación, el “oso comunista”, los “no cristianos”, los “narcotraficantes”, los “terroristas”, los “guerrilleros”, los “paramilitares”, entre otros varios, han sido los enemigos que nos han mostrado a través de todos los medios de comunicación posibles, bajo el incesante argumento de las declaraciones oficiales. 


Se terminó el comunismo y se tuvieron que inventar el narcotráfico.


¿Qué hay que tenerle miedo al Islam? ¡Quién dijo!


El narcotráfico no resulta adecuado para ciertos fines, entonces hablemos del terrorismo mundial y de la guerra preventiva.


En medio de la iniquidad y la pobreza, los guerrilleros y los paramilitares se satanizan y se convierten en nuestros diablos locales.


El narcotráfico sigue operando y las amenazas internacionales están ahí.


Tal como lo hemos comentado y ejemplificado con el caso de San Andrés y que pronto sucederá también con el Chocó, el sempiterno olvido por parte del Estado y los Gobiernos de turno han generado unas gravísimas secuelas sociales, económicas y políticas, sin que a la fecha, a nadie se le haya ocurrido tratar de establecer una estrategia para sacarlos del estado de postración en el que se encuentran, y que obviamente se vuelve caldo de cultivo para la protesta, la indignación, la indolencia, el rencor y el desapego con relación a Colombia, a quien poco le deben. 


No hay que ser brujo ni doctor en cualquier rama del conocimiento para saber que entonces la inseguridad hará su agosto en medio de la pobreza y la exclusión generalizada, y ahí sí, los gobiernos, felices (?), anuncian que el grave estado de inseguridad de tales territorios lleva a tomar medidas extremas y que el ejército y la policía reforzarán su presencia. ¡Seguimos vendiendo el sofá!


Obviamente la inseguridad es la consecuencia obvia resultante de no haber solucionado a tiempo los factores que llevan a la pobreza y a la desigualdad, en medio de un entorno que no da para pensar en un mejor futuro.


¿Cuándo se realizarán las obras prometidas a diestra y siniestra por parte del Gobierno a San Andrés, la semana del nefasto fallo de la Corte Internacional de la Haya?


¿Cuándo por fin se inaugurará la carretera Medellín – Quibdó que el anterior presidente anunció que entregaría antes de terminar su segundo mandato? 


Recordemos a Victor Hugo cuando dice: “Cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga”.


NOTA: Sentido pésame por la muerte del muy respetado y querido doctor Jaime Tobón Villegas. Condolencias a su distinguida familia.