Economía

An innovative experiment
Un experimento innovador
15 de Septiembre de 2014


Óscar Amaya Montoya es el creador de la fundación Casa de la Ciencia. Este innovador colombiano, bajo su proyecto: “Estrategias para implementar una cultura de la ciencia y la investigación en el ambiente escolar”, pretende darle una transformación..


Foto: Rubén Dario Marín Cortés 

Desde Guadalajara de Buga, en el Valle del Cauca, llegó esta innovadora propuesta.

Carolina Tejada Marín


economia@elmundo.com


Con una mentalidad más de tipo ambiental y proteccionista, por la que decidió incluso dejar su profesión de zootecnista y vender su patrimonio familiar en el 2004 para crear la Casa de la Ciencia, fue tomando forma la fundación científica que es hoy, uno de los proyectos más innovadores de América.


Fue así como comenzó la fundación que según él trabaja enfocada en dos frentes, primero, la autosostenibilidad, que se encargaría de ofrecer a las instituciones educativas paquetes pedagógicos en ciencias naturales y prácticas científicas en laboratorio. Por otro lado, muy importante para la fundación, está el frente relacionado con la responsabilidad social, es decir, “sin importar qué tipo de jóvenes tengamos, todos recibirán el mismo conocimiento, porque finalmente todos van a enfrentarse a un mundo académico, universitario y laboral donde tienen que demostrar esos conocimientos”, afirmó Amaya Montoya.


“Formar desde temprana edad por vocación esas promesas científicas que necesita Colombia y que necesita la región” así explicó su proyecto Amaya Montoya, quien añadió que para eso es indispensable desarrollar una metodología que está dividida en tres pasos.


El primero es desarrollar la experimentación de manera masiva en las instituciones educativas, luego llegar a la investigación, utilizando como materia prima esa experimentación que ya han realizado los jóvenes y finalmente desarrollar la creatividad mejorando los procesos experimentales.


En este proceso se han trabajado también aspectos de gran relevancia y que son fundamentales a la hora de ejecutar estos objetivos. El primero de ellos es entender que el conocimiento no se debe entregar a los niños digerido, el conocimiento hay que construirlo; la técnica es llamada entonces construcción del conocimiento que consiste en que el aprendiz estudie fenómenos, se forme una idea y finalmente llegue a la terminología.


Amaya Montoya explicó que “por eso en nuestras prácticas no hay títulos, no hay definiciones, es el estudiante quien debe construirlo todo”. En este modelo se han desarrollado además nueve proyectos de investigación en los que han participado niños y jóvenes que muestran claramente esa propuesta.


Óscar es consciente de que habrá que perfeccionar procesos en el camino, pero este premio ya es una muestra importante de que es necesario crear más casas científicas en todos los países de América Latina. “Este premio es de suma importancia por que empodera nuestros proyectos, le da herramientas para que cada vez puedan llegar con más fuerza a las comunidades, sin lugar a dudas fortalece nuestra propuesta”, concluyó Amaya Montoya.