Columnistas

Obama vuelve a incumplir
Autor: Rafael Bravo
12 de Septiembre de 2014


El presidente Obama vuelve a decepcionar a la comunidad inmigrante. Como en el cuento del lobo de Caperucita Roja, si alg鷑 d韆 decide actuar de manera ejecutiva para darle legalizaci髇 a los millones de indocumentados, quien sabe si le creeremos...

El presidente Obama vuelve a decepcionar a la comunidad inmigrante. Como en el cuento del lobo de Caperucita Roja, si algún día decide actuar de manera ejecutiva para darle legalización a los millones de indocumentados, quien sabe si le vamos a creer. A pocos meses de posesionarse manifestó que era prioritario presentar una reforma migratoria. Entre el 2009 y 2011 ante la avalancha de deportaciones que provocó el rechazo de la comunidad latina, su respuesta fue aún más sorprendente: ‘’yo no soy rey para cambiar la legislación existente’’. Para las elecciones presidenciales del 2012, Obama decide suspender las deportaciones de jóvenes estudiantes y quienes prestaran servicio militar otorgándoles protección temporal, en una jugada que le valió el respaldo abrumador de los electores latinos. 


Reiteradamente, Obama puso en aviso a los republicanos quienes se han negado a discutir el tema migratorio advirtiéndoles que para finales del verano ejercería su poder ejecutivo para darle protección a cerca de 5 millones de indocumentados. Ahora resulta que las elecciones al congreso de noviembre, en donde está en juego el control del  senado por el partido demócrata, le ponen freno a la iniciativa de la Casa Blanca. El argumento central es evitar que se acuse al presidente de una eventual derrota por sus acciones. 


¿Qué pasaría si el presidente pierde sus mayorías en el Senado? Los sondeos de opinión apuntan que ello es muy probable dada su impopularidad, convirtiéndose en un pasivo para su partido. Por otro lado, la participación de los latinos es  muy poco significativa en aquellas regiones donde los candidatos demócratas aspiran a la reelección. Exceptuando a Carolina del Norte en donde Obama resulto triunfante gracias al voto latino, en los demás estados la comunidad hispana es muy pequeña para incidir en los resultados.


La derecha recalcitrante se resiste a entender que una acción ejecutiva ante el bloqueo sistemático del partido republicano, evitaría la deportación de miles que han vivido en Estados Unidos por muchos años, que tienen fuertes lazos familiares y comunitarios, hijos ciudadanos, que trabajan de sol a sol, que aportan a la economía y no representan una amenaza para la seguridad de este país. Un estudio reciente revela que el costo de deportar a un indocumentado le cuesta al gobierno federal unos 23 mil dólares. Es muy fácil entonces hacer el cálculo para llegar a la descomunal cifra gastada por la administración Obama con los casi medio millón de ‘’ilegales’’ que han salido expulsados en los últimos anos.


El trabajo conjunto entre las organizaciones defensoras de los inmigrantes, la comunidad empresarial,  los grupos religiosos y la Casa Blanca había producido un consenso sobre la necesidad de buscarle una salida así fuese temporal a los millones de indocumentados. Una lástima que los recientes sucesos en la frontera con la llegada de miles de jóvenes y niños fuera de alguna manera un ingrediente adicional al tema de los inmigrantes indocumentados. 


Además, con la decisión del presidente de aplazar quien sabe para cuando mediante un decreto ejecutivo la legalización, se pierde la confianza de la comunidad latina cuyo crecimiento y participación serán definitivos en las décadas por venir. Los números lo comprueban, no importa si el congreso aprueba o no una reforma migratoria. Decepcionante que los políticos salven su pellejo sin consideración de los millones de desamparados cuya suerte sigue en el aire. Es muy claro que ambos partidos quieren utilizar a los indocumentados como una mercancía de cambio.