Columnistas

Fuerzas militares: protagonistas de la paz
Autor: Juan Manuel Galán
1 de Septiembre de 2014


En la historia política de América Latina, de la que Colombia no es ajena, siempre han existido  caudillos  que creen que sembrando odio y venganza pueden construir nación.

En la historia política de América Latina, de la que Colombia no es ajena, siempre han existido  caudillos  que creen que sembrando odio y venganza pueden construir nación. Me pregunto: Cómo es posible que después del costo que ha tenido que pagar este país por el horror de más de 50 años de guerra, y después de un Frente Nacional que luego de mucha sangre logró desvincular a la policía de la violencia de los anos 50s, hoy día, haya ciudadanos que quieren reintroducir el germen de violencia en los miembros de la fuerza pública. Cómo es posible que un país cansado de décadas de conflicto que espera alcanzar un acuerdo de paz, deba sentir la amenaza de repetir esa historia bárbara y sangrienta que conoció en el pasado, cuando policías y soldados se involucraron en política, convirtiéndose algunos en verdaderos deliberantes ideológicos.


No podemos permitir que la fuerza pública, una institución fundamental para  nuestra democracia y para la seguridad del pueblo colombiano,  caiga en manos de quienes con un discurso de odio y rencor, buscan politizarlas y convertirlas en instrumento de violencia política.


Casos como el de las pasadas elecciones presidenciales, en donde al parecer,  algunos miembros de la Policía Nacional estuvieron  involucrados en actividades proselitistas a favor del candidato Zuluaga, o el de hace pocos días, en donde  el pirata informático Andrés Sepúlveda afirmó que recibió órdenes  de interceptar comunicaciones relacionadas con el proceso de paz, son el resultado de agentes generadores de violencia que quieren manchar con tintes políticos a nuestras fuerzas armadas.


Los colombianos no queremos tener que repetir el Frente Nacional y estoy seguro que la mayoría de nuestros policías  y de miembros de la fuerza pública, no lo quieren tampoco. Por eso, debemos protegerlos de incitaciones de odio y además incluirlos decididamente en la gran batalla por la paz. La historia, ya nos enseñó que ningún proceso de reconciliación llega a buen puerto dejando de lado a nuestros policías y militares. Nadie como ellos, que libran esta guerra todos los días, ha  ganado un asiento en la mesa donde se firme la paz. Ellos no solamente son los guardianes de Colombia, son los garantes de la paz.