Columnistas

Cerebros diferentes, el mío y el de él
Autor: Mariluz Uribe
25 de Agosto de 2014


Para explicar a un niño por qué su hermanita hace algunas cosas mejor que él y él otras mejor que ella, por qué ella llora por unas cosas y él por otras, por qué ella se ríe de unas y él de otras, se me ocurre que hay que explicarles...

Para  explicar a un niño por qué su hermanita hace algunas cosas mejor que él y él otras mejor que ella, por qué ella llora por unas cosas y él por otras, por qué ella se ríe de unas y él de otras, se me ocurre que hay que explicarles, con ilustraciones y dibujos por qué hombres y mujeres somos distintos. Nuestras cabezas por dentro son diferentes. Pensamos diferente y vemos todo de distinta manera. Si fuéramos iguales, el mundo sería muy aburridor, monótono.  


Sería bueno explicar haciendo un dibujo del cerebro con sus dos  hemisferios:


El hombre utiliza más el lado izquierdo de su cerebro. La mujer utiliza más el lado derecho, entonces lógicamente el resultado es que pensamos en formas diferentes.


El hombre no ve las cosas como las vemos nosotras. Y nosotras a veces no comprendemos lo que ellos dicen y hacen. Esto no son decisiones que uno tome sobre cómo ser o no ser. Simplemente se nace como se nace. Y si se nace con alguna variante de homosexualidad es más probable que se utilicen ambos hemisferios. Grandes artistas lo han hecho.


¡También por estas diferencias tantas parejas se pelean! Porque si no entienden ni aceptan que por más que se quieran van a ser distintos en la manera de ser, así como lo son en sus cuerpos, se van a pelear, toda pelea es falta de comprensión, falta de tomarse tiempo para pensar, hablar, discutir, llegar a una conclusión. 


Ella se esmera en que la casa esté bella. Él se preocupa de que las cuentas esté bien hechas. Por eso se dice que se complementan. Ellas, como probablemente acabarán siendo mamás, están dotadas para ser más pacientes, para criar los niños, pues ellas son las que los producen - así sea con ayuda externa-  y los tienen que educar enseñándoles y entreteniéndolos con juegos y no con cosas serias, que serán para cuando ellos crezcan.


Es necesario explicar a los niños que cada persona es totalmente distinta (aun en el caso de los mellizos). Cada uno es cada uno, unos tienen facilidades para unas cosas y otros para otras. Por ejemplo la mujer tiene menos fuerza física, pero tiene más tranquilidad y capacidad para hacer cosas que a los hombres no les gusta hacer. 


 Si se tienen un hijo hombre y una hija mujer, ponerlos siempre a hacer cosas diferentes, que el uno cante y el otro recite (¡enseñarles versos, así sean haiku o coplas!) que el uno lea y el otro escriba, que el uno toque y el otro baile. Y que en la pareja de baile el uno tiene que conducir y la otra seguir, porque se está haciendo algo en conjunto, a dos manos.


Que precisamente somos hombres y mujeres para que las cosas estén repartidas. Por eso es corriente que un hombre se enamore de una mujer, para que ella ponga en su vida lo que él no tiene, y una mujer se enamore de un hombre, para tener en su vida con él lo que ella no tiene. Por eso existen “las parejas”. ¡Para complementarse! Esto no se puede olvidar.


¡Él toca música, tiple, piano! ¡Ella baila, canta, recita, se complementan. si todos hicieran lo mismo a lo mejor habría competencia en lugar de ayuda mutua!


¿Saben que se vendieron 50 millones de ejemplares del libro “Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus”? Espero que haya sido de utilidad. Personalmente no lo conozco.


* Psicóloga PUJ y Filóloga U de A