Columnistas

Ética empresarial
Autor: Lázaro Tobón Vallejo
21 de Agosto de 2014


“En las últimas dos décadas, el historial de comportamiento ético de muchas organizaciones nos llevaría a creer que no hay políticas o procedimientos éticos que hayan estado vigentes”. (Lori Wendt).

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“En las últimas dos décadas, el historial de comportamiento ético de muchas organizaciones nos llevaría a creer que no hay políticas o procedimientos éticos que hayan estado vigentes”. (Lori Wendt).


Y ese comportamiento ha sido aprovechado por el cine y la televisión para hacerle creer a la humanidad, sobre todo a sociedades como la nuestra, que está tratando de soltar el pesado lastre dejado por el narcotráfico del dinero rápido, que, para ser exitosos en la actividad empresarial se debe ir en sentido contrario de la ética, pasando por encima de cualquier persona o situación, con el fin de sacar ventajas individuales o institucionales.


La profesora Lori Wendt de Parkland College, se ha dedicado a través del curso Ética Empresarial, enseñar que ese panorama descrito en el párrafo anterior debe tener una connotación diferente en el mundo actual.


La profesora Wendt, expresa que la ética empresarial involucra la aplicación de estándares del comportamiento moral para diversas situaciones de negocios, bajo dos perspectivas diferentes. La primera en relación con las costumbres, actitudes y reglas que deben ser observadas dentro de los negocios. La segunda, es el grado evaluación de los aspectos anteriores dentro de la ética.


La ética empresarial no es solo un postulado que se establece a través del código ético de la organización, generalmente divulgado a través de los principios y valores de la misma; sino que involucra las relaciones con sus diferentes públicos (stakeholders), que son aquellos que tienen cierto grado de interés en la entidad, como por ejemplo: socios, colaboradores, clientes, proveedores, distribuidores, gobierno, acreedores y la comunidad.


Se pregunta ella, que sí la ética empresarial es un oxímoron (combinación de dos términos contradictorios), en la medida en que diversos escándalos de la vida empresarial van en contravía del comportamiento ético, y trae a colación diferentes ejemplos, que en nuestro medio son la comidilla del día a día, tales como, la corrupción en la contratación pública) o también la falsa publicidad o el remarcado de productos en la época de promociones (suben el precio para rebajarlo induciendo al error al consumidor) e igualmente casos en que los altos ejecutivos reciben onerosas contraprestaciones salariales, mientras se sacrifican numerosos empleos en la organización.


Se plantea ella, que es necesario establecer un código ético que permita resolver las situaciones en el quehacer institucional cuando se presenta uno de los cuatro dilemas éticos: verdad vs lealtad; corto plazo vs largo plazo; justicia vs misericordia; individualismo vs comunidad, con el fin de darle cumplimiento a la regla de oro: “No le hagas a los demás, lo que no te gusta que hagan a ti”.