Columnistas

Churchill como paradigma
Autor: José Alvear Sanin
20 de Agosto de 2014


Bien escasos son los héroes de la juventud que resisten el ácido paso del tiempo. ¿Cuántas figuras que se nos hacían de primera magnitud en las artes, las letras, la política, han perdido toda significación?

Bien escasos son los héroes de la juventud que resisten el ácido paso del tiempo. ¿Cuántas figuras que se nos hacían de primera magnitud en las artes, las letras, la política, han perdido toda significación? No sucede lo mismo con la inmensa sombra de Winston S. Churchill. Aunque la hemos revaluado una y mil veces, siempre regresa, por su inmensa dimensión heroica. 


Incomparable como orador, no lo fue tanto como escritor a pesar de haber obtenido por contragolpe el Nobel de Literatura. Aunque sus memorias de la II Guerra son todavía indispensables, la “Historia de los Pueblos de Habla Inglesa” es tan extensa como monótona.  Los retratos que trazó de sus “grandes contemporáneos” están tan desvanecidos como el poderío británico. A su gran antepasado, Marlborough (el Mambrú de la canción), dedicó cuatro pesados tomos, que permanecen olvidados en los anaqueles.


Aunque desde 1904 ocupaba ministerios rutinariamente (Colonias, Comercio, Primer Lord del Almirantazgo, Guerra, Municiones, Interior), como Canciller del Exchequer entre 1924 y 1929 será recordado más bien por el juicio adverso que sobre su gestión económica dejó Lord Keynes.


Como imperialista extremo, a partir de 1929 se aleja del gobierno por su cerrado rechazo a las reformas tendientes a preparar la independencia de la India, y desde que Hitler accede al poder (1933) se opone al apaciguamiento con que el gobierno de S. M. responde al agresivo rearme y al expansionismo alemán. Exige desde entonces preparar militarmente su país para una guerra que considera inevitable. 


Durante los siguientes seis años estará solo, porque conservadores, liberales, laboristas, la prensa y toda la intelligenzia, se empecinan en creer que Hitler no es una amenaza real, que pronto se contentará con algunas conquistas territoriales y que un acomodo entre el III Reich y el Imperio Británico es posible. Aislado, vilipendiado y aun ridiculizado, se convierte en el político más impopular, porque además de reclamar onerosos gastos militares, comete la insigne tontería de apoyar al cretino de Eduardo VIII, en 1936.


El clímax de esta historia llegará en 1938 cuando el buenazo de Chamberlain, convencido de que con el Führer se puede negociar, le entrega, en Munich, toda la Europa Central, creyendo asegurar así la “paz en nuestro tiempo”, de tal manera que con mínimos gastos militares se liberarían recursos necesarios para su ambiciosa política social, de vivienda, educación y salud. Vale la pena recordar el comentario de Churchill: “Lo único logrado por Mr. Chamberlain fue que el dictador alemán, en vez de arrebatar las vituallas de la mesa, aceptase que le fuesen servidas plato por plato”. (House of Commons, Oct. 5/ 1938).


El resto lo sabemos. Al año siguiente estalla la guerra, y los mismos optimistas que con el desarme, el diálogo y la entrega de los principios pensaban evitar la guerra, tienen que llamar a Churchill, in extremis. 


El Churchill combatiente se transforma así en una de las grandes figuras paradigmáticas de la historia. Recordarlo no es, entonces, ocioso en la Colombia actual, porque no se quiere enfrentar un enemigo aterrador y porque, además, se tergiversa, denigra e insulta a quienes advierten sobre los riesgos que amenazan las instituciones democráticas. 


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Bien interesante la reseña de Churchill and Empire. A Portrait of an Imperialist, de Lawrence James. Pegasus Books, aparecida el 15 de agosto/2014 en NYT:. http://www.nytimes.com/2014/08/17/books/review/churchill-and-empire-by-lawrence-james.html?emc=edit_bk_20140815&nl=books&nlid=69666388


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Si concediéndoles impunidad, participación política, control sobre territorios, preservación de sus caudales y reescribiendo la historia en su favor se lograra la paz con el peor grupo criminal, ¿por qué no aplicar similar e infalible fórmula a otros grupos hasta hoy al margen de la ley, como paras, otros narcotraficantes, contrabandistas, defraudadores del erario, oficinas de Envigado y similares?