Columnistas

El valor de nuestros campesinos
Autor: Danny Garc韆 Callejas
6 de Agosto de 2014


La Feria de las Flores debe ser una oportunidad para celebrar la solidaridad y el esfuerzo de nuestros campesinos, trabajadores incansables que aran la tierra y pescan para nuestro deleite.

La Feria de las Flores debe ser una oportunidad para celebrar la solidaridad y el esfuerzo de nuestros campesinos, trabajadores incansables que aran la tierra y pescan para nuestro deleite. Mujeres y hombres honrados y sencillos que nos dan ejemplo con su humildad y armonía con la naturaleza. Que cada flor sea un reconocimiento a su valor y un ícono de aprecio a su quehacer.


Nuestro sistema económico crea riqueza de forma exponencial pero aún evade a muchos de nuestros campesinos y habitantes del área rural. A pesar de la exclusión, el conflicto y la violencia, la productividad por trabajador agrícola crece como símbolo del compromiso con Colombia y el honor presente en el trabajo duro y honrado.


Pero en ocasiones es imposible resistir al terror y opresión del conflicto. La búsqueda de esperanza y paz lleva a los habitantes del campo a migrar a las ciudades. En las urbes terminan encontrando empleo informal —sin pensión ni salud— y con ello poniendo en riesgo su futuro. No obstante, el crecimiento en cobertura en salud les permite vivir de forma más tranquila.


Esta calma es consistente con su comportamiento fraterno. Diversos estudios han encontrado que las familias desplazadas del campo a la ciudad por la violencia son pacíficas y solo buscan una oportunidad para salir adelante. Por su talante, la sociedad debe reconocer sus derechos y garantizarles la posibilidad de llevar una vida digna.


Sin embargo, por causa de la violencia continúa el desplazamiento. Según el Consejo Noruego para los Refugiados, en Colombia al menos 1 de cada 10 personas ha sido desplazada. Así, la crisis sigue en el campo y sobre todo en los municipios más apartados y con menor acceso a los servicios y presencia del Estado.


Según Raquel Bernal, en su artículo “El mercado laboral informal en Colombia”, alrededor de 10 % de los trabajadores en el área rural carece de afiliación a pensiones y salud, muy por debajo del porcentaje en el área urbana. Al parecer, en el campo, la informalidad es causada por la falta de oportunidades y esto debe preocupar pues cerca de una cuarta parte de la fuerza laboral está en el área rural.


Por lo tanto, debe ser una obligación social reconocer las dificultades en el campo, evocando con cada flor en el Desfile de Silleteros la inmensa valentía, honor y esfuerzo de nuestros pobladores rurales. Más aun, hay que conmemorar su bondad, mejor descrita en el poema de José Martí: “Y para el cruel que me arranca / el corazón con que vivo, / cardo ni ortiga cultivo; / cultivo la rosa blanca.” Este es el momento de admirar el valor de nuestros campesinos.


* Profesor, Departamento de Economía


Universidad de Antioquia