Columnistas

Medellín ciudad sede de eventos
Autor: Alvaro T. López
5 de Agosto de 2014


Es complejo el mundo de los negocios y el turismo, como importante fuente de ingresos, no es la excepción. No es barato.

alvarolopez53@hotmail.com


Es complejo el mundo de los negocios y el turismo, como importante fuente de ingresos, no es la excepción. No es barato. Los países que de ello derivan importantes ingresos han tenido que planear sus ciudades, invertir en franquicias de grandes eventos y adoptar estrategias que atraen a las grandes organizaciones, además de ejecutar obras de infraestructura y servicios públicos. Sea que vengan en viaje de placer, científico o de negocios, los visitantes esperan calidad en lo que les ofrece la ciudad anfitriona, sobre todo los que provienen de localidades y países donde el nivel de vida es elevado. La puja de los destinos del Caribe, por ejemplo, es por la conquista del turismo con altos niveles de solvencia económica, y su empeño se nota en la calidad que han ido alcanzando, con el apoyo de los gobiernos que derivan grandes ganancias.


La tarea de internacionalizar una ciudad, es ardua y requiere de previsiones presupuestales para invertir. Sobre todo cuando se trata de una ciudad tan estigmatizada como Medellín. Solo cuando no se entiende la dinámica de un negocio como el turismo, se puede criticar las acciones de la Alcaldía, ponerlas en tela de juicio por onerosas. Solo cuando no se entienden las obligaciones de la Administración Municipal, se puede asegurar que se dilapidan recursos cuando de atraer eventos importantes se trata. Criticar que se haya invertido un dinero en proceso de lograr que el WUF7 se reuniera en Medellín es, en cierta forma, miopía tanto política como económica, porque un evento de esta naturaleza puede llegar, como de hecho ocurrió, a  explotar económicamente las bondades de la ciudad.


El alcalde, cuando invierte, lo tiene que hacer de acuerdo con los protocolos que para los efectos tiene la municipalidad; cuando llama a la empresa privada a colaborar con obras y proyectos de beneficio público debe mostrar planes y cálculos, pues tampoco los particulares pueden ir gastándose el dinero de sus compañías a la bulla de los tarros, como se dice coloquialmente. Si los representantes de los medios de comunicación no están enterados, están en mora de recibir una capacitación seria sobre funcionamiento del Estado. Los compromisos presupuestales de 2012 y 2013, ya deben estar revisados por los organismos de control. Si el Concejo solo ha advertido la inversión ahora, cuando comienza el proceso electoral local, está fuera de lugar.


El WUF7 trajo muchos beneficios para la ciudad. La economía local se dinamizó, y la nacional captó divisas extras. Los hoteles se llenaron y las líneas aéreas vendieron tiquetes y pagaron impuestos. Puede ser el momento de sacar pecho y reclamar beneficios de la burocracia centralista, pues solo una ciudad como la  nuestra puede en Colombia organizar los conciertos y los eventos internacionales que hemos tenido, con tan alto grado de atención y seguridad. Pero si de sacar cuentas se trata, calculemos cuanto nos ha costado la mala prensa, las historias contadas, las series transmitidas, en las que consagramos a Medellín como el epicentro de todos los males de la humanidad.