Palabra y obra

René Jaramillo Valdés: “ ‘Frontiers of fate’ is a historical novel”
René Jaramillo Valdés: “‘Fronteras del destino’ es una novela histórica”
26 de Julio de 2014


El escritor habló sobre su novela histórica “Fronteras del destino”, que relata diferentes momentos de la vida y muerte de John F. Kennedy.


Foto: Cortesía 

Portada del libro “Fronteras del destino”, de René Jaramillo Valdés.

Óscar Jairo González Hernández


Profesor Facultad de Comunicación


Comunicación y Lenguajes Audiovisuales


Universidad de Medellín


En qué momento de su trayectoria de escritor, decidió y sintió la necesidad de hacer este libro y por qué John F. Kennedy?


“Soy de los escritores que piensa que hay libros destinados y considero que Fronteras del destino es uno de ellos. Yo tenía seis o siete años cuando ya oía a mi padre hablar de John Fitzgerald Kennedy y en la escuela del pueblo, donde cursaba segundo o tercero de primaria, esas palabras de él se materializaban en las ayudas que nos entregaban cada día. La Alianza para el Progreso, el muro de contención que la administración demócrata ponía para atajar el comunismo, se convertía en el camino de cooperación que los pueblos debían acoger para desterrar la pobreza y el analfabetismo, así como dotar a los hogares latinoamericanos de tierras, trabajo, salud y escuelas. 


“Mi padre, hombre que amaba la libertad, tenía a Kennedy como su modelo a seguir. El mundo divagó entre la guerra fría y los intentos irrefrenables que mantenían las dos potencias por repartirse el planeta. En los vacíos dejados por la ambición de los llamados a guiar los destinos de los pueblos surgió el narcotráfico, hidra capaz de beberse hasta la última gota de aliento humano. 


“Los desastres humanitarios que continuaron azotando al mundo me seguían recordando a JFK. La guerra en Vietnam, Laos, la lucha de los afrodescendientes del sur de los Estados Unidos, la muerte de Martín Luther King y de Robert Kennedy, el triunfo de la revolución cubana y la forma como la URSS buscaba afianzar su presencia en Latinoamérica, hacían volver la mirada al pensamiento del presidente muerto en Dallas. Sin yo pensarlo el mundo me estaba nutriendo con sus conflictos, me estaba llamando al encuentro con la historia.


-¿Qué pasaba en Medellín?


“El 13 de enero de 1988 ocurrió la detonación de un carro bomba contra el edificio Mónaco, en la ciudad de Medellín, lugar de residencia de la familia de Pablo Emilio Escobar Gaviria, jefe del mayor cartel de las drogas de Colombia. 


Era miércoles de madrugada, Aníbal Valdés, mi tío, trabajaba como vigilante en las calles cercanas al edificio y según me contó semanas después la onda explosiva lo levantó varios metros del suelo, pero no sufrió heridas considerables. Durante la remoción de escombros desenterró un libraco pesado, con un centenar de hojas de cartulina y prensado con tornillos, donde el seguidor obsesivo del presidente John F. Kennedy hacía un seguimiento de su ídolo con láminas y recortes de periódicos y revistas latinoamericanas. 


“Aníbal le preguntó a la dueña de la casa que qué hacía con el libraco ese y ella le respondió que lo echara a la basura, que eso ya no servía para nada. Él le dijo que se lo iba a llevar a un sobrino que le gustaba mucho leer, y me lo guardó a mí. En ese libraco está la vida de JFK, seguida con rigor periodístico, desde cuando estaba en la Marina norteamericana. 


“Igual que la explosión que sacudió al edificio Mónaco, y fue el inició de la guerra entre los carteles de la droga de Cali y Medellín, haber recibido el libraco de manos de Aníbal Valdés, un vigilante ambulante, fue el aviso de que había en mis manos una historia que había madurado con los años y que nadie más podía contarla sino yo”.


-¿Podría indicarnos en qué relaciona esta novela con su obra ya escrita y cómo se involucra J. F. Kennedy, en ella y por qué?


“La vida no da paso en falso, lo que ocurre es que nosotros no los vemos. La mayoría de estos el hombre los descubre en las páginas de los libros. Por ellas transcurren otras historias que buscan ponernos en contacto con la realidad, con el pasado para mostrarnos el camino seguro a seguir y poder fortalecer el presente. 


“La vida de mi padre, para mí, tiene gran significado porque me enseñó que la libertad del ser humano no tiene precio. Fue líder de su pueblo, el dinero nunca tuvo más valor que la libertad y lo entregó todo por ella. 


“Lo apodaban Patricio Lumumba y la lucha de los derechos civiles, que el presidente Kennedy tenía como bandera de la igualdad de razas, lo mantenía orgulloso de su color negro. 


“Desde mis primeros años de vida tuve contacto con la historia, con la manera como se relacionaban las sociedades y de cómo los hombres sencillos y humildes se interesaban por el bienestar de los demás. El pensamiento de mi padre me brindó aire y ánimos para escribir la novela El color de la madrugada, donde cuento su vida y su lucha. Es la parte de mi mundo imaginario que une las dos obras, pero más las vidas de dos hombres que me han enseñado que cuando se conoce la historia y se valora la libertad, el futuro no se le oculta a nadie”.


-¿Cómo relaciona usted J. F. Kennedy con otras novelas y relatos que se han escrito sobre él y qué sentido tienen para la suya, como por decir “Libra”, de Don Delillo?


“La relación directa de ‘Fronteras del destino’ con las demás obras literarias  dedicadas a la vida de Kennedy, es el trasfondo histórico. Cada autor lo ha narrado a su manera. 


“Don De Lillo, como la mayoría de los interesados en la vida de JFK, centran la fuerza de sus obras en los móviles del magnicidio. En el caso de ‘Libra’, de Don Delillo, el crimen es  orquestado por agentes de la CIA, quienes buscan forzar, mediante el atentado a JFK, una invasión a la isla de Cuba. 


En ‘Fronteras del destino’, al aprovechar la condición de los personajes, retomo la ficción, lo que me permite cohesionar mejor la historia de la familia Kennedy, dar mayor importancia a los hechos que convulsionaron el mundo, aquellos que pulverizaron el alma de los habitantes del planeta, formaron el espíritu del personaje principal y la de sus enemigos. Otro aspecto que diferencia mi novela es la manera como despliego en ella el pensamiento de John F. Kennedy, siempre buscando amainar las aguas para mejorar las relaciones de los Estados Unidos con el resto del mundo”.


-¿Es la suya una novela histórica o una historia novelada y por qué te interesó hacerla desde una de estas estructuras narrativas y no otra?


“’Fronteras del destino’ es una novela histórica. Pienso que la historia es un camino preservado por el tiempo que nos permite recorrerlo desde el comienzo, pero que la calidad del viaje depende del ánimo que cada uno le ponga para transitarlo. “Acomodé los hechos de manera que el tiempo tuviera que doblegarse ante la fuerza de los personajes. Con esta estructura central comencé novela y a medida que avanzaba en su escritura se fue haciendo fundamental para sostenerla, aclarar el horizonte de los personajes y controlarlos cuando se fueran a desbarrancar. Considero que esta forma de contar da solidez a la historia del siglo veinte y fortalece a los personajes”.



¿Cómo y de qué forma se dio en usted esa simbiosis para con John F. Kennedy y con Lee Harvey Oswald, por decir la víctima y el victimario, y por qué?

“La fuerza de estos dos personajes se fundamenta en la atracción de los contrarios. Sin el viaje de Lee Harvey Oswald a Bielorusia no habría tenido oportunidad de hablar en la novela de Fiodor Dostoievski. Sin este viaje a Minsk, se hubiera perdido la fuerza de las obras y características de los personajes que ayudan redondear a Oswald. ‘Noches blancas’, ‘Humillados y ofendidos’, ‘Los hermanos Karamazov’ y ‘Crimen y castigo’, moldean la ruta que el asesino del presidente sigue y que termina en fracaso al no lograr permanecer en la potencia comunista. 


“Los ideales de Raskólnikov, de intentar convertirse en un hombre nuevo para la Europa de la época, son los mismos de Lee Oswald. Estos anhelos son los que acrecientan su desastre interior, agudizan su esquizofrenia y hace que ambos personajes no obtengan descanso hasta no ver culminada su obsesión. Obsesión que termina cuando han alcanzado el objetivo de sentirse salvadores de la humanidad”.




-¿Qué técnica narrativa debió construir para llevar a cabo esta tarea y proyecto?

“Después de la investigación histórica, del estudio de los principales hechos del siglo XX (que duró tres años y medio) me hallé frente al dilema de cómo contar la historia sin caer en la narración engorrosa, que cansara al lector, cómo presentarle los hechos de forma agradable, con suspenso, intriga y donde el personaje principal mostrara su concepción del estado y del hombre actual. 


“Cuando pude esconder al presidente en el firmamento, rumbo a los estados del sur, y a Lee Harvey Oswald perdido por el mundo, obtuve el espacio necesario para desplegar los hechos que moldearon el siglo. Desde ellos fui caracterizando los personajes. Los acontecimientos  realzaron las figuras, potenciaron el final y entregaron al mundo el producto del odio. A esta técnica la llamo ‘Sombrero de copa alta’”.