Columnistas

Dolor y rabia en Gaza y Ucrania
Autor: Rafael Bravo
25 de Julio de 2014


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El mundo asiste atónito a los sangrientos acontecimientos en Gaza y Ucrania siendo la población civil el blanco de las acciones violentas. No obstante estar en orillas totalmente opuestas, Benjamin Netanyahu y Vladimir Putin son protagonistas y directos responsables de lo que viene ocurriendo en esos territorios. El líder israelí decidió emprender una ofensiva aérea y de tierra a la Franja de Gaza como respuesta a los ataques de Hamas. El resultado: cientos de civiles inocentes muertos y miles de desplazados que huyen despavoridos de la sangrienta operación. Se dirá que Israel tiene todo el derecho a defenderse pero es imprescindible poner las cosas en contexto.


Gaza ha estado sitiado por Israel desde hace ya bastante tiempo. Sin exageraciones es un territorio que se asemeja a un campo de concentración. Sus casi dos millones de habitantes no pueden salir a la Franja Occidental, viajar o los niños asistir a la escuela. La actividad económica es casi inexistente pues hoy las exportaciones están vetadas y el desempleo llega al 40 por ciento.


Israel con el apoyo norteamericano puede defenderse de los misiles provenientes de Gaza a través del “Domo de Hierro”, un sofisticado sistema que permite destruir los cohetes en el aire impidiendo que lleguen a tierra. No hay forma de comparar las bajas. Un civil muerto del lado de Israel mientras son cientos las personas que han caído en Gaza por las incursiones israelíes. Esta invasión cuyo objetivo es la destrucción de los túneles y la artillería utilizada por Hamas, sirve de pretexto para que Netanyahu justifique su operación militar sin consideración de quien cae y el daño producido a la precaria infraestructura. 


Mientras tanto los Estados Unidos, la ONU y la Unión Europea tratan por todos los medios de llegar a un cese al fuego, uno más, sin que Netanyahu o el mismo Hamas se sienten a dialogar y encontrar una solución. Que no sea  muy tarde pues el daño está hecho. El odio mutuo, la desconfianza entre las partes y la falta de un vocero creíble hace imposible la reconciliación. 


Por otro lado, Putin, convertido en el nuevo Stalin, va mostrando como su apetito imperial se sale de madre en Ucrania. Al líder ruso le va a ser muy complicado convencer al mundo que su país nada tuvo que ver con el derribamiento del vuelo MH 17, pues la evidencia de los hechos está en su contra. De acuerdo con los informes de inteligencia del gobierno Obama, existen pruebas que comprometen tanto al Kremlin como a los separatistas pro rusos en esa región. Los jefes de estado europeos están en mora de aplicar sanciones más fuertes a Rusia si no hay intención en el esclarecimiento de los hechos que acabaron con la vida de casi 300 personas.


La administración Obama ha sido consistente en su política de no intervención buscando salidas a ambos conflictos. “EE UU debe conformarse con intentar reducir, en cooperación con otros países, los riesgos que entrañan los nuevos desequilibrios internacionales”. Para ZgibBrzezinski quien fungió como asesor de Carter, ya no vivimos en una era imperial, unipolar. Los Estados Unidos ya no pueden resolver los problemas del mundo o imponer su modelo.


Entretanto, los políticos del partido republicano en cabeza del excandidato presidencial John Mccain abogan por la presencia militar en Ucrania, Siria y el regreso de tropas a Irak. No les importa que la última encuesta de opinión muestre como solo un 17 por ciento de los encuestados apoya una intervención directa de los Estados Unidos en otros países. Se olvidan de los costos en que hemos tenido que incurrir recientemente en el Medio Oriente.