Columnistas

No pienses en un elefante
Autor: Hernán Mira
20 de Julio de 2014


Este es el título de un libro sobre el lenguaje político de George Lakoff, un investigador de lingüística cognitiva y profesor de la Universidad de California, en el que analiza las campañas electorales en Estados Unidos...

Este es el título de un libro sobre el lenguaje político de George Lakoff, un investigador de lingüística cognitiva y profesor de la Universidad de California, en el que analiza las campañas electorales en Estados Unidos, las diferencias entre los partidos demócrata y republicano, y el lenguaje y la forma como manejan las campañas.   


Aunque se dijo que en las pasadas elecciones presidenciales en Colombia los candidatos no tenían mayores diferencias, y era bien cierto según lo que planteaban en los distintos debates, sin embargo en la segunda vuelta sí se marcó una distancia clara con el sustancial tema de la paz y los enfoques con relación a las actuales conversaciones de La Habana. Y miradas las cosas de acuerdo con las tesis de Lakoff, se puede ver que en el fondo si se podían observar los distintos enfoques que debieron influir en el voto de los electores.


Uno de los planteamientos fundamentales del libro, es el que existe una clara diferencia de enfoques entre las políticas conservadoras y las progresistas que tienen una “consistencia moral básica”, basada en una visión distinta de la estructura y moral familiar, algo que se extiende a la política y muchos otros ámbitos. La familia conservadora se organiza en torno a la imagen de un padre estricto que cree en la autoridad como valor supremo, que enseña disciplina y a luchar en un mundo competitivo donde triunfan los más fuertes. 


Esta tesis es bien aplicable a ideas fundamentales del Centro Democrático y su líder Uribe que decía manejar al país como un padre con autoridad incuestionable, que se desbordaba al dañino autoritarismo. Con razón me decía una familiar cercana, en términos coloquiales,  que no votaba por Uribe por que no le gustaba que la regañaran ni le gritaran.


Los progresistas, por contraste, basan sus propuestas en una visión de la familia centrada en “padres protectores” que serían aquellos que tratan de escuchar, comprender y educar los hijos para colaborar con otros. Los niños se aprecian como buenos pero que pueden mejorar y los hijos se deben criar con base en la empatía y la responsabilidad. Los padres –padre y madre son responsables- asumen la tarea de enseñar a ser feliz.


La paz, decía inicialmente, marcó una diferencia en las pasadas elecciones y Lakoff es preciso en el tema de acuerdo con su enfoque. La guerra contra el terror, activa el miedo y el padre estricto, requiere un comandante en jefe y un presidente de guerra, según la visión conservadora. Y la paz y el diálogo, para Lakoff, requiere más un enfoque progresista, “padres protectores” para escuchar, comprender y educar para la colaboración. Estas claras diferencias fueron las que se jugaron en las pasadas elecciones donde, afortunadamente, triunfaron las ideas más progresistas.


CODA. ¿Qué hay en un nombre? parodiando a Antonio Panesso. Resulta que una de las empresas de la constructora CDO es Calamar. Y calamar en la mitología escandinava es un kraken, pulpo o calamar gigante que atacaba los barcos y devoraba los marinos. ¿Habrá un cierto parecido?