Columnistas

El fin del contacto humano en la Era Mod.
Autor: Mariluz Uribe
14 de Julio de 2014


Recibí la visita de dos queridos amigos que conocía desde hace tiempo y que hacía rato no veía. Tenían lindos cuerpos, porte, pelo! Ponían atención cuando uno les hablaba, daban respuestas interesantísimas. ¡Ahora estaban descuidados, sentados en su espalda, la cabeza inclinada para mirar de reojo el celularcito o la tableta!

Recibí la visita de dos queridos amigos que conocía desde hace tiempo y que hacía rato no veía. Tenían lindos cuerpos, porte, pelo! Ponían atención cuando uno les hablaba, daban respuestas interesantísimas. ¡Ahora estaban descuidados, sentados en su espalda, la cabeza inclinada para mirar de reojo  el celularcito o la tableta!


Intentando conversar,  en ese anochecer,  se me vino a la mente una carátula de la Revista  Mad que mostraba el Hombre del Futuro, dobladito frente a un computador, pies chiquitos, piernas flaquitas, barriga saliente, espalda encorvada, calva brillante, mechas  cayendo a los lados, orejas grandes, papada colgante, ojos salientes, manos gruesas y yemas de los dedos gigantescas...


Mis amigos no eran pareja, y ni él ni ella tenían pareja. Recordé los pocos divorcios que había en la época de mis padres, cómo aumentaron en mi época y cómo ahora en la de mis hijos dizque son del 50% de la población.


Entiendo, si ya de por sí no es fácil vivir con alguien, que es más difícil vivir con una persona automatizada, que aunque esté con nosotros no lo está. Está mirando la TV, el compu, la tableta, el celu;  ya la pareja no es algo interesante, ni para pelear con ella, cosa que en otros tiempos era “parte del paseo” lo mismo que la “contentada”, después de haber tocado el pulgar del pie a la media noche. 


Me pregunté si estábamos ante el fin del contacto humano, a veces tan deseado, siempre tan discutido, frecuentemente prohibido, pero siempre, en el verdadero fondo del angelical animal que somos, tan deseado...


Y justo escarbando correos (!) encontré la nueva la palabra:  Phubbing:  ¿El fin de las relaciones? De Alexandra Herren, a quien doy todo el crédito, Agosto 29, 2013. Explica que Phubbing  es la unión de phone=teléfono y snubbing=desairar, rechazar, o sea la costumbre de no prestar atención a la persona  real que está con uno por atender el telefonito. 


El hecho es que depender de un aparatico electrocutante es más importante que la presencia: Ver, oír, oler, tocar y gustar, han pasado a un segundo plano. “¿La habilidad para conversar, se extinguirá por falta de uso? Me siento humillada y descorazonada cuando mi interlocutor, dice ¡perdón!  y es que le ha vibrado el aparatico entre el bolsillo”. 


Y no es un juguete erótico que acaba de adquirir, no, es un tele-fono, del griego tele= lejos, fono=sonido. O sea que lo de cerca, ya no importa, se desea lo que no se tiene.


En qué se está convirtiendo la vida, pues si ya hasta nos casamos con personas que no hemos visto ni olfateado (instinto principal de nuestro origen animal) Pero qué tal los resultados apenas se toca aquella piel desconocida que relucía en la pantalla, pero ahora...


Con alegría leo que a veces surge alguna persona  aportando  un poco de esperanza: “Hay una movilización mundial anti-phubbing,  preferir las sonrisas reales a los emoticones”. Y otra: “Espero un abrazo con sonrisa y sonido de voz y un vino compartido mirándonos a los ojos. Debo ser una persona retro...”. 


Dicen que casi el 90 por ciento de los adolescentes prefiere el contacto virtual al carnal. Esto no deja de sorprender y quita los créditos adquiridos por Adán y Eva. ¡O sea que si estos celularcitos hubieran estado en el Paraíso Terrenal todavía viviríamos en él! 


Mala educación es interrumpir lo que sea para teclear  en el inseparable aparatico, mientras el acompañante se queda mirando... Y así como dizque ha habido amoríos sensuales pues ya se consigue un aparatico que se conecta al compu y produce alguna sensación (sin peligro de contagio ni embarazo), también hay quien se siente perdido y en peligro cuando el inmóvil móvil se le queda en la casa de algún ex. 


* Psicóloga PUJ y Filóloga U. de A.