Columnistas

Pablo Neruda en Antioquia
Autor: Luis Fernando Múnera López
14 de Julio de 2014


Pablo Neruda llegó a Colombia en 1943, en compañía de su esposa Delia del Carril, la Hormiguita, como invitado oficial del presidente Alfonso López Pumarejo. Aterrizó en Cali el 6 de septiembre y allí brindó un recital improvisado en el Teatro Municipal.

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En el pequeño álbum donde mi madre, Lola López Cano, recogía autógrafos, bella costumbre hoy casi desaparecida, hay uno donde se lee simplemente: “Pablo Neruda, 1943”. Cuando le pregunté al respecto, ella me contó que su cuñado, el poeta Saúl Aguirre Mejía, había servido de acompañante y secretario a Neruda durante tres meses que vivió en Medellín.


Pablo Neruda llegó a Colombia en 1943, en compañía de su esposa Delia del Carril, la Hormiguita, como invitado oficial del presidente Alfonso López Pumarejo. Aterrizó en Cali el 6 de septiembre y allí brindó un recital improvisado en el Teatro Municipal. Por petición del público, quiso recitar de memoria el “Poema 20”, pero falló en el cuarto verso. El auditorio continuó en coro: “…puedo escribir los versos más tristes esta noche. / Yo la quise, y a veces ella también me quiso...”. Al llegar al camerino tenía los ojos humedecidos por lágrimas de emoción. 


Viajó a Bogotá donde tenía programados varios recitales y conferencias en el Teatro Colón. Pasó luego a Manizales, donde permaneció varias semanas. De los  talleres literarios para jóvenes estudiantes que ofreció salió el Grupo Escolar Pablo Neruda. 


El gobernador de Antioquia Pedro Claver Aguirre, lo invitó a Medellín. Neruda tomó el tren en la Estación Arauca, cerca de Manizales, rumbo a  la capital antioqueña. Paralelo a la vía férrea corre impetuoso el río Cauca, y entonces escribió: «Hoy he venido acompañado del río más humano de América Latina. Me hablaba, me susurraba, me sonreía, me gemía, levantaba sus voces acuáticas y luego se extendía y volvía a serenarse para que sus aguas se volvieran despojo de la luminosidad de la tarde». 


En la estación La Pintada fue recibido por una numerosa delegación, entre quienes se encontraban jóvenes escritores y artistas. Entre ellos estaba Saúl Aguirre Mejía, que había sido nombrado por la Secretaría de Educación del Departamento como coordinador y secretario para esa visita.


El poeta Ciro Mendía lo invitó a hospedarse en su finca Campoamor, en las inmediaciones de Bello. Esa casa se convirtió en lugar de reunión y tertulia de Neruda y sus amigos de Antioquia, donde conversaban y discutían sobre la necesidad de trabajar por la integración de los países americanos, de unirlos culturalmente como contrapeso al poderío europeo y estadounidense.


En una de esas tertulias, Pablo entregó a Ciro los tres “Sonetos punitivos” escritos por él contra Laureano Gómez, los cuales fueron publicados después en El Tiempo. Resulta que Gómez, irritado por la llegada de Neruda a Colombia,  había publicado en El Siglo una columna de opinión titulada “Pablo Neruda. Un bromista”, en la cual pretendía descalificarlo en su calidad poética y en el rigor mental de sus escritos.


Neruda respondió el ataque con ironía y elegancia con versos del siguiente talante: “Adiós, Laureano nunca laureado. / Sátrapa triste, rey advenedizo. / Adiós, emperador de cuarto piso / antes de tiempo y sin cesar pagado”.


Aunque algunos le criticaban su posición política, Neruda consideraba al poeta como un ser integral, comprometido con la estética pero también con el momento y la situación que está viviendo. Decía: “Muchos jóvenes poetas no han arraigado aún; hacen una poesía demasiado pura, demasiado sin contacto con las realidades del momento. En estos tiempos no puede pensarse en deshumanizar la poesía; hay que intervenir de todas maneras en los problemas que agitan el mundo”.


La visita de Neruda a Antioquia no fue intrascendente. Además de considerar a Medellín como un Edén y de disfrutar como un niño las pescas de sabaletas en el río Medellín y de saborear en Santa Elena chicharrones de veinte patas con media docena de arepas, dejó un mensaje claro como el ser humano integral que era.