Política

“My stuff is the people”
"Lo mío es la gente"
Autor: José Ignacio Mejía / Nacho
1 de Julio de 2014


Perfil del nuevo representante a la Cámara del Polo por Antioquia, que sustituirá al malogrado Rodrigo Saldarriaga.


Foto: Cortesía 

Desde ya Víctor Correa adelantó que en el Congreso dará la batalla por la derogación de la Ley 100 y por un modelo que privilegie la salud por encima de la enfermedad.

Desde muy pequeño, allá en su faldudo y cafetero municipio de Concordia, Víctor Javier Correa Vélez comenzó a tener indicios o a saber que lo suyo en la vida era la gente y más concretamente el servicio al otro.


Y ese don o cualidad la comenzó a cultivar como bombero voluntario en su pueblo, donde también hizo labor comunitaria, integró grupos juveniles e hizo parte de la banda musical.


Esto fue el prólogo de vida de este joven que en sus 28 años ya ha sido socorrista de la Defensa Civil, estudiante a punto de concluir Medicina en la U. de A., activista estudiantil en esa Facultad, luego en toda esa universidad y más tarde del movimiento estudiantil colombiano.


Pero además protagonista de las luchas sociales de los últimos años en el país, que lo condujeron, de la noche a la mañana, y sin proponérselo a ser líder visible de las marchas del 2009, de los paros agrarios del año pasado, de una activa participación en las Dignidades Cafeteras del Suroeste antioqueño, todo lo cual lo desembocó en su ingreso a la izquierda democrática, a firmar un carné del Polo, a aceptar el cuarto renglón de su lista a la Cámara para las elecciones de marzo de este año, sacar la segunda votación de esta plancha tras Rodrigo Saldarriaga y ahora sustituirlo como congresista electo ante el inesperado fallecimiento por cáncer del conocido hombre de teatro.


Cuando salió de su pueblo en 1999 a cursar bachillerato becado en el Colegio Fontán, en Envigado, Víctor Correa nunca se imaginó que catorce años después, se iba a encontrar al lado de su mamá como integrante de las protestas cafeteras en Antioquia.


El hoy flamante representante electo a la Cámara por el Polo nació en un hogar de clase media y sin ninguna tradición política de la región cafetera antioqueña, cultivo que atiende su madre Luz Marina Vélez, una caracterizada líder de este gremio, al tiempo que su padre es un finquero de pan coger.


Pero no oculta que ha tenido una vida familiar cómoda, compartida con otros cinco hermanos.


Quizás la vivencia que lo marcó y con la que supo de verdad que lo suyo era el servicio a la gente, ocurrió cuando era socorrista de la Defensa Civil.


En una de las ambulancias de este organismo se les murió un hombre accidentado, situación que vivió dramáticamente y por primera vez. Pese a los  esfuerzos que hicieron los socorristas y ante la imposibilidad de salvarlo, este episodio lo impactó tanto que se acabó de convencer que su futuro era el servicio al otro y entendió que la salud y la medicina eran el camino para eso y lo emprendió.


Activista estudiantil


Su paso por la Facultad de Medicina y por la misma U. de A. consolidaron sus convicciones de trabajar por las comunidades, en lo que contribuyó aún más su inclinación por la medicina social.


Él mismo explica que la medicina social habla que no solo las enfermedades tienen causas orgánicas sino también sociales como la pobreza y transformando el entorno, se logran superar las patologías.


Bajo esos criterios participó en la fundación de colectivos para despertar la conciencia y la cultura política en su Facultad, que había sido cercenada por la sangrienta acción del paramilitarismo en Medellín contra los dirigentes  sociales y estudiantiles.


Esto le dio interlocución con el movimiento estudiantil de la U. de A. y fue el paso previo a su posterior activismo en las luchas sociales de finales de primera década del siglo XXI, que fue su gran escuela.


Tanto así que a finales del 2009 fue artífice en la organización de la movilización contra el Presupuesto Nacional del 2010, en el ocaso del Gobierno de Álvaro Uribe, porque, según ellos, la inversión en la guerra superaban los recursos aforados para la educación y la salud.


La experiencia adquirida en esas movilizaciones y en el movimiento estudiantil contra la reforma educativa de Santos, que ganaron, lo llevó directamente a los paros agrícolas y cafeteros  del año pasado, en los que fue vocero y las cámaras de TV captaron su rostro juvenil con el que el pasado viernes nos sorprendió en EL MUNDO y complementado con el uso del sombrero que le imprimen un parecido a Indiana Jones.


Después vino el Polo y su primera campaña electoral para la Cámara, porque se define como un demócrata de izquierda, no de oposición, un humanista y ante todo un pacifista que sustenta las vías institucionales de Colombia.


Hace poco más de una semana se encontró con la curul electa del Congreso por la muerte de Saldarriaga, situación para él dolorosa e incómoda, pero que debe enfrentar y lo hará.



Rodrigo Saldarriaga

-¿Quién era para usted Rodrigo Saldarriaga?


“Como político lo conocí en los últimos años, pese a mi corta trayectoria, pero como persona muy poco.


Me tocó su última campaña a la Gobernación y lo que aprendí en los días de su enfermedad y tras su deceso fue conocer a muchas personas cercanas a Rodrigo. Y las voces de ellas se convierten en los trazos de su leyenda, que es la parte que de verdad importa de él.


Ahora, Rodrigo, aunque yo no soy del Moir, no soy de ninguna corriente solo parte del partido como polista, con sus debates en la campaña a la Gobernación me acabaron de enganchar en ese partido.


Fue un tipo absolutamente coherente, sobresalió en los debates y aunque el Polo no tiene un gran electorado, sí tiene un sueño de país que yo comparto”.