Columnistas

¿Enseñar qué?
Autor: Hernán Cárdenas Lince
21 de Junio de 2014


Los datos estadísticos nos llevan a curiosos conocimientos, además de que pueden ser el camino para tomar útiles decisiones

Los datos estadísticos nos llevan a curiosos conocimientos, además de que pueden ser el camino para tomar útiles decisiones. Lamentablemente las altas autoridades no tienen muy en  cuenta de que por ese conducto se podrían tomar inteligentes decisiones, ya que en Colombia somos apegados únicamente a las normativas legales olvidando los principios éticos. Hay serios estudios estadísticos que muestran que en el mundo diariamente muere una persona por contraer enfermedades transmitidas por quienes tienen la costumbre de escupir en lugares públicos. Debería ser que las autoridades públicas y los maestros ordenen y enseñen la prohibición de escupir. Es inexplicable que los maestros no enseñen estos principios a todos los niños y además hay que agregar que la televisión debería cumplir este precepto educativo.


El anterior tema nos lleva a la triste conclusión de que la televisión no está cumpliendo un papel educativo mientras que la realidad es que ese medio de comunicación ocupa varios años del promedio de vida de todas las personas mientras se ocupa únicamente de ser un “negocio” personal de unos pocos, al mismo tiempo que serios e importantes estudios aseguran que el poder y la capacidad educativa de la televisión es enorme y aún podrían seguir siendo un maravilloso “entretenimiento”.


Se dan otros estudios estadísticos que demuestran concretamente que nuestra población colombiana no recibe formación adecuada para caminar por las aceras de las ciudades y poblaciones, solamente los estratos altos y quienes han viajado a países como Francia, Bélgica y Alemania saben con precisión que a todos los niños se les enseña debidamente en sus primeros años escolares, las formas correctas de caminar por las aceras avanzando siempre por la derecha a la misma velocidad de quien va adelante y dándole prioridad a niños menores, ancianos o discapacitados. Al respecto hay datos estadísticos que demuestran que caminando correctamente una persona puede economizar diariamente tres minutos y medio, lo que finalmente representa un ahorro de dos años de vida.


Con el invento de los teléfonos celulares se llega al sorprendente dato de que todos los ciudadanos colombianos disponen personalmente de estos teléfonos, los cuales son usados en formas inútiles y torpes, de tal manera que si esos aparatos se usaran inteligente y apropiadamente cada colombiano disfrutaría de cuatro años y dos meses, tiempo que es perdido en inútiles conversaciones telefónicas.


Quiero contar nuevamente que cuando el teléfono llegó a Medellín en el año de 1907 todas las señoras elegantes principiaron a rezar el rosario telefónicamente hasta que el señor arzobispo de Medellín dio instrucciones para que no se rezara más el rosario por teléfono. En estos días en Bogotá un ladrón de teléfonos celulares alegó ante el juez que él no le había hecho ningún mal daño a la persona quien llamaba a quien sí le robó el teléfono celular, por lo que le pidió al juez que le bajara la pena a la mitad.


Finalmente pregunto a mis lectores si creen que es correcto y adecuado el sistema educativo.