Columnistas

D韆s de radio
Autor: Pedro Juan Gonz醠ez Carvajal
17 de Junio de 2014


Hace pocos d韆s vivimos tres semanas de intensas emociones, de orgullo patrio y de una enorme satisfacci髇 por la presentaci髇 de nuestros ciclistas en el Giro de Italia. Nairo Quintana, campe髇 y mejor joven...

Hace pocos días vivimos tres semanas de intensas emociones, de orgullo patrio y de una enorme satisfacción por la presentación de nuestros ciclistas en el Giro de Italia. Nairo Quintana, campeón y mejor joven, Rigoberto Urán, subcampeón por segunda vez consecutiva y Julián Arredondo, campeón de la montaña, cumplieron una gesta histórica y anunciaron otras grandes victorias que, sin duda, conseguirán en el futuro. 


Toda esta alegría trajo a mi mente otras páginas inolvidables de nuestro ciclismo: el record de la hora de Cochise (el mejor deportista colombiano del siglo XX), su título mundial de los cuatro mil metros en Varese, Italia; el Tour del Avenir de Alfonso Flórez, la Dauphiné Liberé de Martín Ramírez, el título de Lucho Herrera en la Vuelta a España, el título mundial de Santiago Botero y tantas etapas épicamente ganadas por Patrocinio Jiménez, Pacho Rodríguez, Lucho (la inolvidable imagen de su rostro ensangrentado bajando a St. Etienne), Fabio Parra, Álvaro Mejía, Mauricio Soler y un infinito etcétera de gloriosos escarabajos. 


Pero fue inevitable recordar con nostalgia las maravillosas transmisiones radiales que nuestras principales cadenas hacían de los eventos en los que participaban los ciclistas colombianos. 


A pesar de la excelente transmisión del argentino Mario Sábato en Espn, que nos hizo humedecer los ojos cuando nos decía que Nairo arrancaba “como una moto” o que se podía soñar con el uno dos, la transmisión televisiva que nos cuenta lo que estamos viendo, carece de aspectos propios de la radio como por ejemplo, obligarnos a que nos imaginemos lo que nos relatan.


Personajes como el irrepetible viejo macanudo, Julio Arrastía, quien casi nos mata cuando en 1971, en la final de los cuatro mil metros del mundial de Varese, durante más de la mitad de la carrera daba por ganador al suizo Fush, hasta cuando súbitamente corrigió diciendo: “atención, es Martín el que va adelante” y luego con su sabiduría nos comentó la manera como los escarabajos conquistaron a Europa. Con él, y solo para mencionar algunos, Alberto Piedrahita, José Antonio Churio, el profesor Héctor Urrego y Rubén Darío Arcila, quien dejó grabado en nuestra mente en la parte final de la última etapa de la Vuelta a España de 1987, ante la inminencia del triunfo de Lucho Herrera, su iluminado “se ve llegar…se ve llegar”.


Esas transmisiones, casi siempre “en directo y en movimiento, que es lo importante” y otras veces intuyendo lo que estaba pasando en las etapas y contándolo como si lo estuvieran viendo, multiplicaban la emoción de los triunfos y de las derrotas. Por supuesto ya no volverán, pues la televisión ha plantado bandera y nos permite ver de cerca hasta los mínimos gestos de los deportistas y ha logrado que los días de radio del ciclismo y otras actividades queden atrás.


Ahora entonces, que Mario Sábato, compatriota del viejo macanudo, nos siga describiendo las hazañas de Nairoman, de Go Rigo Go y de los demás escarabajos.


Imposible no mencionar a aquellos que en diferentes épocas y para otros deportes, nos hicieron explotar de júbilo, como: Carlos Arturo Rueda C., Gabriel Muñoz López, Jaime Tobón de la Roche, Alberto Ruiz Mateus, Gonzalo Amor, Eduardo Sarmiento, Guillermo Hinestroza, Luciano González, Jorge Eliecer Campuzano y su “espectacular señoras y señores”, Cobo Zuluaga, Oscar Contreras Rossi, Rodrigo y Pastor Londoño con su “No me la deje ahí Boricua”, Armando Moncada, Wbeimar Muñoz, David Cañon, Mike Forero, Hernán Peláez, Jaime Ortiz Alvear, Paché Andrade, Trapito, Rafael Araújo, Mao, Héctor Palau, Marco Antonio Bustos, Oscar Rentería, Edgar Perea y su sentencia de que “los partidos se terminan cuando se terminan”, Iván Mejía, Sergio Ramirez, Luis Fernando Múnera y su “Gol y gol y gol”, Guillermo Montoya, Rafael Villegas, Rafael Linares, Carlos Antonio Vélez, William Vinasco con su “mucho toque toque y de aquello nada”, Adolfo Pérez, Jorge Eliecer Torres, entre otros varios.


Recordemos finalmente la inolvidable reflexión de Juvenal: “Mente sana en cuerpo sano”.