Columnistas

El pa韘 que esperamos
Autor: Alvaro T. L髉ez
10 de Junio de 2014


Aspirar a una infinita permanencia en los puestos de direcci髇 del Estado no es bueno ni para el aspirante ni, mucho menos, para el pa韘.

alvarolopez53@hotmail.com 


Aspirar a una infinita permanencia en los puestos de dirección del Estado no es bueno ni para el aspirante ni, mucho menos, para el país. Lamentablemente en Colombia se perdieron esos grandes valores que, luego de haber pasado por las grandes dignidades oficiales y privadas, se dedicaban a deleitar, enseñar y guiar desde la cátedra, columnas de opinión, revistas y libros. Los expresidentes, por ejemplo, siempre constituyeron un grupo de notables intelectuales que mantenían una cauda de ciudadanos pendientes de sus opiniones, siempre fundamentadas en una formación filosófico-política. Es edificante el retiro creativo, el que sirve para demostrarle al mundo que se merecían las dignidades, que el pueblo no se equivocó cuando puso su destino en determinadas manos.


Cuando se trata del destino de los pueblos, cuando lo que se pretende es hacer prevalecer una línea de pensamiento que guie la forma de detentar el poder  público, tampoco se vale el testaferrato, ni la ventriloquia, ni la fundación de sectas cada vez que se citan a elecciones. Lo que si agradecería un país en crisis de instituciones políticas, como Colombia, sería la reivindicación de los partidos políticos, los viejos, los tradicionales, los nuevos, los que se están pensando. Verdaderos partidos, con ideología, con pensamientos para cada uno de nuestros problemas, con escuela, con mecanismos de formación de líderes y administradores de lo oficial, y sobre todo con la sensibilidad suficiente para entregar la vida y el alma a la sagrada misión de hacer política.


La política es una ciencia que hay que aprender. No se trata de ser el senador más joven, ni el más bonito, ni el que más votos sacó así sea comprándolos, u obligando a la gente, ni siquiera se trata de ser senador. Hubo en Colombia grandes intelectuales que nunca aspiraron a ser presidentes o congresistas. Muchos de ellos llegaron a los ministerios solo para prestar un servicio o para solucionar un problema. En el Ministerio de Hacienda, hubo verdaderos prodigios que construyeron un sistema económico que le permite al país resistir las embestidas de las crisis mundiales. Eso pasa cuando hay escuelas que defienden un pensamiento concreto, pues esa es la única manera de darle continuidad a un proyecto de estado concreto.


Esta cerca otra jornada electoral para decidir quién será nuestro presidente en los próximos cuatro años. La campaña está empañada por odios y malas prácticas. El país está polarizado entre los que vamos a votar y los que definitivamente se retiran a ver el fútbol. El tema, el único tema que se escucha es la paz. Hay que acabar la guerra, pero también habrá que prevenir futuros conflictos. La paz, definitivamente es un tema con contenido social y económico y nuestros políticos no lo han entendido. La paz se logrará, cuando no haya ciudades colombianas sin acueductos, cuando los mafiosos no manden, cuando cada niño crezca solo con los traumas de la educación, cuando nos reconciliemos y nos respetemos, cuando la dignidad sea la constante de la vida.