Economía

El mundo está en deuda con la población jubilada
8 de Junio de 2014


Más del 70 % de la población mundial no tiene una cobertura adecuada de protección social, según un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo, OIT.


Foto: Giuseppe Restrepo 

Cada día mueren 6.300 personas a causa de accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo.

Redacción Economía 


Sin una base ancha de empleo formal los países nunca podrán ser desarrollados, por lo que se requieren incentivos para hacer “emerger” trabajos y empresas de la economía sumergida, dijo el presidente de la conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Daniel Funes de Rioja.


En treinta y cinco años de trayectoria como delegado en la OIT, Funes de Rioja, abogado de profesión, ha sido testigo de los cambios impresionantes de las últimas décadas en el mundo del trabajo, así como de la capacidad que ha tenido la organización para adaptarse a ellos.


Desde su perspectiva, estos cambios han hecho que actualmente sean dos los mayores desafíos que afrontan los países en el ámbito del empleo: la brecha educativa-formativa y la brecha entre economía formal e informal.


“Ambas son insuperables si no se ponen remedios”, sentencia el presidente de la conferencia de la OIT.


“Un joven necesita hoy competencias y entrenamiento en el trabajo. Uno solo no basta, se necesitan los dos. La tecnología sin experiencia no es suficiente y viceversa”, explica.


El segundo gran asunto por resolver, el de la informalidad, es uno de los que aborda este año la conferencia de la OIT, que se ha planteado el objetivo de aprobar una “recomendación” a los países para promover una transición hacia la formalidad laboral.


Protección social 


En este sentido, el “Informe mundial sobre la protección social 2014/15: Construir la recuperación económica, el desarrollo inclusivo y la justicia social” destaca que solo el 27 % de la población mundial se beneficia del acceso a una seguridad social integral.


Es decir, un sistema de protección social durante toda la vida, que incluya el derecho a prestaciones familiares e infantiles cuando el beneficiario es menor, a un subsidio de desempleo, maternidad, enfermedad o invalidez cuando es adulto, una pensión de vejez una vez se ha jubilado, y un seguro de salud toda la vida.


Según el estudio, en el ámbito mundial, los gobiernos solo asignan el 0,4 % del PIB a las prestaciones familiares, con un gasto que oscila entre el 2,2 % en Europa Occidental y el 0,2 % en África y Asia-Pacífico.


“Estas inversiones deberían ser incrementadas, si se considera que cada día alrededor de 18.000 niños mueren y que muchas de estas muertes podrían ser evitadas a través de una protección social adecuada”, advierte el texto.


Mundialmente, solo el 12 % de los trabajadores desempleados recibe prestaciones por desempleo, con tasas que oscilan desde el 64 % en Europa Occidental a menos del 3 % en Oriente Medio y África.


En lo que se refiere a las pensiones de jubilación, casi la mitad (49 %) de todas las personas en edad de recibir una pensión, la perciben realmente. No obstante, el texto destaca que aunque legalmente y en la práctica los ancianos de muchos países reciben una pensión, el monto es tan bajo que no es suficiente para vivir dignamente.


El informe muestra además que alrededor del 39 % de la población mundial carece de afiliación a un sistema o plan de salud. En los países de ingresos bajos, el 90 % de la población carece de un plan de salud.


De acuerdo con la OIT, en Latinoamérica solo 40 % de los jóvenes cotizan a un seguro de salud y 39 % a un sistema de pensiones. 



Déficit en salud

Además de la falta de recursos públicos y privados para costear los seguros de salud, la OIT destaca que “se estima que hay un déficit mundial de 10,3 millones de trabajadores de la salud necesarios para garantizar servicios de salud de calidad para todos los necesitados”.


Con respecto a las tendencias, si bien a nivel general en las últimas décadas se han ido ampliando de forma sostenida los sistemas de protección social en el mundo, en los últimos años ha habido un freno.


El texto indica que durante la primera fase de la crisis económica mundial (2008-09), “al menos 48 países de ingresos altos y medianos adoptaron paquetes de estímulo por 2,4 billones de dólares, de los cuales una cuarta parte aproximadamente fue dedicada a las medidas de protección social”.


“Este apoyo actuó como un estabilizador automático que ayudó a las economías a recobrar el equilibrio y protegió a las personas desempleadas y vulnerables de la debacle económica en los países más afectados”.


Sin embargo, en la segunda fase de la crisis, “desde 2010 en adelante, muchos gobiernos invirtieron el curso y emprendieron prematuramente la consolidación fiscal, a pesar de la necesidad urgente de seguir apoyando a la población vulnerable y de estabilizar el consumo”.


El informe destaca que esto no ocurrió solo en los países europeos sino en “al menos” 122 gobiernos que están reduciendo el gasto público en 2014, de los cuales 82 son países en desarrollo.