Columnistas

Ruta B en la Feria de las Flores
Autor: Carlos Cadena Gaitán
19 de Mayo de 2014


Llegó el momento: los caballistas de Medellín decidieron que no podían continuar con su tradicional cabalgata durante la Feria de las Flores.

Llegó el momento: los caballistas de Medellín decidieron que no podían continuar con su tradicional cabalgata durante la Feria de las Flores. Ese gran evento ya se ha salido de las manos de los organizadores anteriormente, a causa de una bien conocida (y muy penosa) combinación de maltrato animal, excesivo consumo de alcohol y una polémica exhibición de específicas condiciones físicas desde los jinetes.


¿Qué vamos a hacer sin la cabalgata? se preguntarán ustedes; ¿puede haber feria sin cabalgata? Curiosamente, un par de días después del anuncio de cancelación desde el gremio de caballistas, aparecieron los ciclistas. Desde el equipo organizador del Foro Mundial de la Bicicleta (en 2015 se realizará en Medellín), se propone regalarle a la ciudad, un mega desfile ciclista que complemente el vacío que dejaría la gran cabalgata.


Exhibiendo una valiosa unión entre diversos colectivos de la ciudad, y con apoyo de una multiplicidad de actores públicos y privados, se propone un evento creativo que pueda poner a rodar en simultánea a miles de ciudadanos. Más que solo una rodada, este evento debe tener el objetivo de lograr incluir a toda la familia. Se deben diseñar y promover concursos en diferentes categorías, resaltando personajes típicos y reconociendo a nuestros históricos ciclistas. Las diferentes “comparsas ciclistas” organizadas por grupos ciudadanos podrían co-crear desde el arte y nuestras tradiciones. Semejante combinación lograría que en últimas esto no sea solo un desfile, sino una gran ruta de la bicicleta; una “Ruta B”.


La convergencia de actores nos permite pensar en grande. Que esa Ruta B sea el gran abrebocas para el Foro Mundial de la Bicicleta 2015; con un lanzamiento inédito precisamente durante la principal fiesta paisa. Que sea un espectáculo sano, propositivo, y totalmente atractivo para los visitantes internacionales. Que diseñemos una ruta fácil, abierta a chicos y grandes, donde se deje de regalo para la ciudad una serie de bebederos de agua públicos, diseñados especialmente para ciclistas urbanos. La otra ruta, destinada a los ciclistas de alto rendimiento podría subir Palmas, y aprovecharíamos para dejar como regalo la demarcación permanente de esa ciclorruta, que hace tiempos es una deuda para con esos cientos de ciclistas que semanalmente suben hasta el alto.


Al final, durante el mega remate de la Ruta B en un gran parque urbano, deberá quedar claro el mensaje simbólico de la actividad: que esta es una forma válida, una forma humana de movilizarnos en una ciudad, aún cuando a veces –por la cantidad de carros que nos ahogan en nuestra urbe– no nos demos ni cuenta.