Editorial

Space y el derecho a la vivienda
26 de Abril de 2014


Si la constructora, definitivamente, dificulta un acuerdo, la justicia civil tendrá la inmensa responsabilidad de decidir con eficacia, objetividad y prontitud la situación patrimonial de los afectados por este proyecto.

La Universidad de los Andes confirmó ayer que en las torres uno a seis de la Urbanización Space, los diseñadores y constructores, con conocimiento y aprobación de los curadores urbanos, incumplieron la norma de sismo- resistencia 98, que les era obligatoria, y levantaron una unidad residencial sin capacidad de “resistir fuerzas tanto verticales como gravitacionales”, también ratificó que en la construcción de las unidades residenciales Asensi y Continental Towers hubo errores en el cumplimiento de la norma, pero que son subsanables y por lo tanto podrían llegar a ser habitables.


 


Aunque se presumía, a partir de las conclusiones previas presentadas el pasado enero, la noticia sigue siendo de gran importancia para los damnificados, la Fiscalía y los gobiernos de Medellín y Nacional, que han luchado durante los últimos 116 días para combatir la indolencia, evitar la impunidad en la muerte de doce personas y garantizar los derechos de las víctimas de las acciones de las personas y organizaciones que violaron la ley y contrariaron la exigente ética de la ingeniería y que ya fueron imputadas por la Fiscalía. 


 


La entrega del estudio abre paso a actuaciones administrativas y judiciales que deben empezar a aliviar la angustia de quienes han pasado más de seis meses sin habitar las viviendas que adquirieron como materialización de los sueños familiares y como patrimonio. Estas serán distintas para los dueños de viviendas en Space y en las otras unidades obra de la constructora que incumplió las promesas de vender viviendas seguras y dignas a sus compradores. 


 


En el proceso frente a los damnificados de las torres uno a cuatro de la urbanización Space, se ha abierto una espera para el análisis y respuesta técnica, que deberá ser confirmada por el Comité Municipal de Riesgos, a la solicitud de revocatoria de la orden de demolición y de permiso para su rehabilitación a fin de que sean habitables. Como esta, han dicho las autoridades, se deberá entregar en el mes de mayo, los constructores tienen un plazo interesante para negociar con las personas a quienes les vendieron una obra insegura a precios de obra de primera calidad. Si la constructora renuncia a cláusulas como la que condicionaba la compra de los apartamentos al permiso de rehabilitar sus edificios, abriría un resquicio para intentar recuperar la confianza ciudadana en ella y sus actos y seguramente se evitaría altos costos por el pago de indemnizaciones por las acciones colectivas que los afectados tienen todo el derecho de interponer. Si la constructora, definitivamente, dificulta un acuerdo, la justicia civil tendrá la inmensa responsabilidad de decidir con eficacia, objetividad y prontitud la situación patrimonial de los afectados por este proyecto.


Después de haber cumplido su responsabilidad al ordenar la evacuación de los edificios, solicitar la investigación científica que aclarara las causas de la catástrofe y ordenar las acciones acordes con los resultados de la investigación, como era su obligación legal, la Administración Municipal de Medellín ha iniciado procesos de apoyo a las familias sirviendo como puente ante las instancias del Gobierno Nacional, en especial las superintendencias de Sociedades y de Industria y Comercio, que deben garantizar que los culpables de la obra deficiente mantengan su liquidez y operación, de manera que en el momento en que así lo acuerden, o lo decida la justicia, puedan responder a quienes en esos momentos serán sus acreedores. 


 


Distinta es la situación de los propietarios en las unidades Continental Towers y Asensi, sobre las que la Universidad de los Andes, en estudio en que participaron dos expertos estadounidenses, uno europeo y uno colombiano, aclaró que es posible realizar la rehabilitación a fin de que cumplan la norma de sismo-resisitencia. De la misma manera en que el dictamen de estos expertos ha sido contundente respecto a la unidad Space, las posibilidades abiertas a la rehabilitación de las dos construcciones restantes, debe generar confianza, siempre y cuando se garantice a los propietarios de esos inmuebles y a la sociedad en general que dicha rehabilitación se haga con el pleno cumplimiento de todas las exigencias. El proceso de adecuación de estos dos proyectos debe iniciar con la presentación de la propuesta, a cargo de la constructora, y su aval, por el curador urbano y el Comité de Riesgos y Emergencias de Medellín. Estaremos atentos.