Columnistas


Gabo, 緾abal?
Autor: Sergio Esteban V閘ez
25 de Abril de 2014


Dicen que a Jorge Luis Borges nunca le concedieron el Nobel de Literatura por haber declarado p鷅licamente su simpat韆 hacia las inclementes dictaduras de derecha que llenaron de dolor y de pavor al sur de nuestro continente.

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Bladimir Venenci

Pero, al mismo tiempo, cuentan que a Gabriel García Márquez lo premiaron con ese, el mayor galardón de las letras, precisamente, por simpatizar, abierta y descaradamente, con otras dictaduras, igualmente crueles e implacables, pero en el extremo opuesto del espectro ideológico. El escritor cubano en el exilio Eduardo Manet, en entrevista a este diario, declaró: “García Márquez se benefició mucho de su amistad con Fidel. Tanto que, en un momento dado, Fidel dijo, borracho, que Gabo le debía a él el Nobel”.  


Me parece que el comentario del maestro Manet puede resultar exagerado, dado que, para el momento de su Nobel, García Márquez ya era una gloria de la literatura en español y su nombre era conocido y admirado en todos los rincones del mundo. Nadie podría negar que merecía el premio.  Pero, como decíamos, Borges, que era igualmente célebre y leído... ¡se quedó sin el premio!


No puede ser menos que repudiable la imagen de un autoproclamado defensor de la democracia convertido en el más íntimo amigo y consejero de quien, durante más de cincuenta años, ha impedido que su pueblo elija a sus gobernantes; de un periodista defendiendo durante medio siglo a un tirano que ha enviado a campos de concentración a cuanto periodista ose contradecirlo; de un escritor alcahueteando a un sátrapa que ha prohibido la publicación y lectura de los más grandes escritores de su patria, y que los hizo borrar de la historia misma del país, por no estar de acuerdo con su régimen.  


Tal vez la repulsión e indignación que generan las numerosas imágenes de Gabo abrazando al peor y más longevo violador de derechos humanos en la América del siglo XX fue lo que impulsó a la congresista electa María Fernanda Cabal a emitir en Twitter unas opiniones que la han tenido durante estos días en el ojo del huracán.  Nos gustaría comentar algunos de sus trinos:


- “Pronto estarán juntos en el infierno”, dice la congresista, refiriéndose a una foto del escritor al lado del dictador. Sin duda, un trino malvado o, al menos, imprudente.  No le queda bien a quien se precia de practicar la religión católica el desearle la condenación perpetua a ningún alma. Por el contrario, el cristiano convencido debe orar siempre por la conversión de los vivos y por la salvación de los difuntos. Este mensaje se aleja, por lo demás, de la consideración y la solidaridad que merecen los familiares de cualquier fallecido.


- “Tan cómico. ¿Le habrá contado cómo ordenó asesinar a Gaitán?”, escribe Cabal, debajo de una imagen en la que se ve al Nobel riendo a carcajadas al lado del torturador. El lenguaje de la congresista es bastante crudo y, a pesar de los indicios que existen, no se ha podido comprobar que Castro estuviera implicado en el asesinato de Gaitán, causante de La Violencia partidista que, durante un decenio, bañó en sangre a Colombia. Sin embargo, del trino sí puede quedar la reflexión de que es imperdonable que un colombiano  (y, sobre todo, el colombiano más universal) pueda tener como mejor amigo a quien durante muchos años albergó, financió y entrenó a los guerrilleros que, desde hace medio siglo, han sumido en terror a nuestro país. 


- “Mansión de Gabo contigua a la del príncipe satánico Fidel”, comenta Cabal. Sin duda alguna, es condenable que quien consagró buena parte de su discurso de aceptación del Nobel a denunciar las atrocidades de las dictaduras latinoamericanas no hubiera hecho ni la más mínima mención de los crímenes del régimen castrista. Pero mucho más escandaloso es que hubiera aceptado una mansión que le ofreciera el mayor perseguidor de la libertad de pensamiento, de prensa, de enseñanza y de culto en nuestro continente. Sin embargo, habiendo epítetos como “absolutista”, “dictador”, “opresor”, “homicida” o “criminal”, me parece inadecuado el calificativo de “príncipe satánico” para hablar de Fidel Castro.  Ese título se usa para otra clase de contextos.  


Me quedaría, más bien, con uno de los últimos trinos de Cabal: “Jamás cuestionaría la grandeza literaria de Gabo. Eso es indiscutible.  Su afinidad con el castrismo, sí.  Y su indiferencia con Colombia”. Y su falta de solidaridad con sus colegas escritores, periodistas y catedráticos disidentes del comunismo, agregaría yo.  


Por lo demás, ¡los que amamos la paz no le deseamos ni el mal ni el infierno a nadie! ¡Paz en la tumba de García Márquez!




Comentarios
1
angela
2014/04/26 09:34:18 am
縌ui閚 es este bobo infame?