Columnistas

Sobre el Foro Urbano Mundial
Autor: Iván Guzmán López
15 de Abril de 2014


Al terminar el Séptimo Foro Urbano Mundial, debemos aplaudir la capacidad organizativa de la ciudad, que sin ser una gran metrópoli, logró la sede para un foro como este, de carácter mundial,...

Al terminar el Séptimo Foro Urbano Mundial, debemos aplaudir la capacidad organizativa de la ciudad, que sin ser una gran metrópoli, logró la sede para un foro como este, de carácter mundial, y que ponía en juego la real capacidad de la ciudad a la hora de refrendar los títulos que ha recibido últimamente, entre ellos el de “Ciudad sostenible”, así como su real compromiso en la lucha por retos importantes y necesarios, entre ellos la equidad (recordemos que Medellín es la ciudad más inequitativa de América), de la cual tanto se habla, pero pocos resultados se ven, aunque ello ha servido (la inequidad),  para que directivos de tantas empresas, a costa del dinero de los trabajadores, en el caso de las Cajas de compensación, estén de turismo por el mundo con inusitada frecuencia y con medio Medellín a bordo. 


Sin duda fue un certamen exitoso para Medellín y Colombia, al menos desde su imagen, y desde el compromiso adquirido según la declaración final. Recordemos que el ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao Cardona, quien fungió como presidente del Foro durante los 7 días que duró el evento, gestionó durante la semana ante delegados de los diversos países asistentes que la “Declaratoria de Medellín” fuera un documento con propuestas concretas para el desarrollo urbano sostenible,  incluyendo retos como la planeación urbana, el cambio climático y la reducción de la inequidad en el mundo”. Esta declaratoria, que fue dada a conocer durante la clausura del Foro, fue “el resultado del arduo trabajo de todo un equipo de organizadores incluido no solo el ministerio de Vivienda, sino ONU Hábitat y la Alcaldía de Medellín”, y es preciso que todos los ciudadanos hagamos que con esta declaratoria, no suceda lo mismo que con otras, que se lanzan en la efervescencia de la clausura, pero que finalmente quedan en nada. Como los acuerdos mundiales sobre sostenibilidad, reducción de la pobreza, del hambre, entre muchas otras. 


Las palabras del Presidente del WUF7, a pocos días de la tragedias del edificio Space y aún con las víctimas en la calle pidiendo justicia, fueron: “Estamos supremamente orgullosos de haber contribuido a que este Séptimo Foro Urbano Mundial tenga una “Declaratoria de Medellín”, en donde se promulga a la equidad como el fundamento del desarrollo urbano, donde vemos a  la ciudad como una oportunidad para que la urbanización sea una fuerza que le ayude al ciudadano, que le sirva a su manera de ser y de pensar, de cómo ocupar el espacio, de convivir y tener mejores relaciones sociales y económicas”. ¡Manos a la obra! Afortunadamente, dicen que en Antioquia no se pierde un peso…


Puntada final: El Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes, más conocido como “Pisa” (por sus siglas en inglés), que comparó resultados entre las 34 naciones de la Ocde y en otros 31 países que representan en conjunto cerca del 80% de la población mundial, volvió a entregar resultados desastrosos para Colombia  y, obviamente, para Antioquia. ¡Colombia ocupó el último puesto! Recordemos que en los cuestionarios sobre lenguaje y matemáticas, nuestros estudiantes ocuparon el puesto 62, entre 65 países; y en las pruebas para medir la capacidad para la resolución práctica de problemas, clasificaron en el escandaloso último puesto, entre todos los países participantes.


Mientras en Antioquia se “invierte” en educación más del 50% del presupuesto (esto lo saben muy bien mis amigos diputados), y llevamos más de 10 años hablando de Medellín, la más educada y de Antioquia la más educada, año tras año las figuraciones en Pisa, van de mal en peor. Creo que es hora de que se revise a fondo el cuento de “la más educada”. De Colombia, ni hablar, a qué pedirle peras al olmo, pues la ministra María Fernanda Campo, parece inamovible, atornillada, indispensable, insustituible, no obstante sus fracasos reiterados en casos como la urgente reforma educativa, los pobrísimos resultados  en las distintas pruebas educativas y las salidas ingenuas ante los malos resultados: sobre las pruebas Pisa,  por ejemplo, la ministra simplemente dijo que “los examinados no estaban duchos en responder ese tipo de preguntas” y se defendió argumentando que en el Ministerio “no nos habíamos quedado sentados” (¿?). ¿Y así aspiramos a ser ¡competitivos! y firmamos tratados de libre comercio a diestra y siniestra y de norte a sur; es decir, por todos los confines de la tierra, señora ministra?