Columnistas

Obamacare llegó para quedarse
Autor: Rafael Bravo
4 de Abril de 2014


La costumbre de dejar todo para última hora es una característica que solo se da en el Tercer Mundo. Falso. Cientos de miles de ciudadanos norteamericanos salieron a buscar un seguro de salud antes de la media noche del 31 de marzo.

La costumbre de dejar todo para última hora es una característica que solo se da en el Tercer Mundo. Falso. Cientos de miles de ciudadanos norteamericanos salieron a buscar un seguro de salud antes de la media noche del 31 de marzo. Y no fueron propiamente los hispanos indocumentados pues para ellos por ley se les está vedado acceder a una póliza de salud bajo el programa conocido como Obamacare.. En caso de enfermedad o emergencia, la comunidad inmigrante debe acudir a los hospitales públicos cuyo funcionamiento se da gracias a los contribuyentes de las ciudades. La anterior no es la única incongruencia de la polémica Ley de Salud.


De acuerdo con los anuncios de la Casa Blanca, el total de personas inscritas superó los 7 millones, un cifra que ni los más optimistas habían pronosticado. Sin duda este es una reivindicación para el primer mandatario luego de que los republicanos han hecho hasta lo imposible por desprestigiar a la que peyorativamente llaman Obamacare. Del colapso que ellos esperaban y sus argumentos de ser una ley que afecta negativamente a la economía, que atenta contra la creación de empleo e impopular, la evidencia demuestra que la ley llegó para quedarse. 


Obamacare ha sobrevivido a 2 elecciones, pasó el filtro de la Corte Suprema y tiene ganadores y perdedores. Ganan los ciudadanos a quienes se les negaba poder estar asegurados por tener condiciones de salud preexistentes. Ya no será posible que las deudas surgidas de algún tratamiento deriven en una bancarrota. Los hijos ahora pueden permanecer cubiertos bajo la sombrilla de sus padres hasta los 26 años. Terminaron derrotados muchos a quienes las compañías de seguros unilateralmente les cancelaron sus pólizas y aquellos que vieron subir sus primas. 


Son inmensos los retos que enfrenta Obamacare. Por un lado, si bien la mayoría está en desacuerdo con derogar la ley, existe un amplio consenso en que es necesario hacer ajustes, algo que no va a ser fácil pues los republicanos aspiran a deshacerse de la misma sin que hasta ahora haya iniciativa alguna que la reemplace. La premisa según la cual la ley requiere de un considerable grupo de asegurados jóvenes y de buena salud para no convertirse en una carga adicional para los contribuyentes, es algo que solo va a saberse en unos meses. Cuantos permanecerán asegurados en el largo plazo es una incógnita adicional así como si el número de asegurados logrará  una masa crítica.


Obamacare será sostenible financieramente en la medida en que haya un flujo continuo de gente accediendo a sus beneficios y que los costos de cubrimiento, valga decir las primas pagadas a futuro no tengan incrementos que la hagan imposible de pagar. Tener a las compañías de seguros, a los fabricantes de medicinas, a los médicos y demás grupos de interés alejados de las decisiones es hoy pensar con el deseo. Su influencia y dinero se vieron reflejados en la redacción de la Ley de Salud.


Finalmente, una vez que la ley sea algo más tangible y que los norteamericanos tengan la oportunidad de digerirla, muy seguramente gran parte de los aspectos negativos irán despareciendo. Obamacare además debe dejar de ser un elemento de división partidista.