Palabra y obra

La muerte, en pieles negras y vestidos blancos
Autor: Daniel Grajales
22 de Marzo de 2014


Una revisión de los rituales de la muerte que están presentes en las tradiciones inmateriales de comunidades afrocolombianas fue la invitación de las Noches de Luna Llena del Museo Cementerio San Pedro.


Foto: Cortesía 

Las cantaoras tienen en su canto un dolor amargo que cambia a alegría cuando sus voces tienen notas más graves, según algunas de ellas es una forma de representar el paso de la vida a la muerte.

En Twitter: @danielgrajalest


Levanten la tumba, levántenla ya, que el alma se ausenta pa´ nunca jamás/ Adorar el cuerpo, adorar la cruz, adorar el cuerpo de mi buen Jesús, de mi buen Jesús”, cantan mujeres negras que no parecen sentir ningún dolor en el cuerpo, lo mueven sin parar.


“Mira que bonito lo vienen bajando con ramos de flores lo van adornando (bis)/Orro- i, orro- a, San Antonio ya se va/ Abuela Santa Ana por qué llora el niño, por una manzana que se le ha perdido”, es lo que se escucha entonar a otras de esas diosas de ébano, que entregan en sus voces el dolor de un momento.


Sus cantos son diferentes según la región, sus voces son similares gracias a su color. Con un sabor afro que no puede negarse aprendieron estos sones se les llama “alabaos”, son las músicas autóctonas del dolor que las comunidades negras de Colombia interpretan en sus funerales, entierros y novenas.


Una tradición inmaterial que parece ir al olvido, como le aseguró a EL MUNDO, hace algunos días, el director de Patrimonio del Ministerio de Cultura del país, Juan Luis Isaza Londoño, “cuando hablamos de negritudes, siempre se piensa en algo objetual, en cómo mostramos, cómo contamos, pero se descuida lo inmaterial que es algo vital para comprender esta cultura”.


Una reflexión que escuchó con atención el Museo Cementerio San Pedro y que presentó en la última sesión de su velada cultural Noches de Luna Llena, titulada “Rituales y creencias en torno a la muerte en las comunidades afrocolombianas”, las tensiones que reúne la raza negra del país en los momentos de dolor mortal y las diferencias que evidencian sus creencias.


Un cementerio de blancos


Dos razones tuvo el Museo Cementerio San Pedro para hacer esta actividad enfocándose en la temática de la muerte en las comunidades afrocolombianas: propiciar una reflexión sobre la diversidad de prácticas existentes que están asociadas al tema de la muerte y evidenciar el papel de las comunidades negras en el proceso de conformación de la historia colombiana.


Ejes que sirvieron a su vez, para que esta entidad hiciera una mirada retrospectiva sobre su fundación, en la que tuvieron que asumir algunos retos: “queríamos vincular su diversidad y riqueza, su literatura, su gastronomía y su música. Debimos construir un discurso sobre lo afro, sobre lo negro, desde un cementerio fundado por ricos, de élites blancas, que surgió con una propuesta incluyente, es decir, ser un cementerio solo ricos que con el paso del tiempo se ha convertido un campo santo para todo tipo de personas, donde los rituales actuales son muy variados”, explicó el historiador de este lugar, Juan Diego Torres Urrego.


Según él, en el Cementerio sí hay actualmente entierros de personas que pertenecen a comunidades afro, pero sus rituales no se hacen evidentes allí, ya que muchos de ellos se dan en la casa, en el lugar de la muerte o en la funeraria.


“Aquí se ven, en algunos casos, la música, los cantos, la expresión un poco eufórica y el proceso ritual de venir recurrentemente a hacer las ofrendas a los difuntos. Nuestra apuesta es tratar de visibilizar la riqueza cultural de estas comunidades y de sus rituales, que son diferentes en Quibdó, en Tumaco y en otros territorios”, agregó.


Rituales de luto blanco


Básicamente, las comunidades afro mantienen el mismo tipo de costumbres, el ritual va a estar enfocado al velorio, el entierro y la eucaristía o a aquel culto al que esté inscrita la comunidad. Lo que va cambiando es, por ejemplo, el color de luto, que para ellos es el blanco, es el color de la muerte en ese significado.


“Una cosa es la Región Pacífica, donde están los alabaos, que recuerdan al angelito, y otras las que se ven en el Palenque de San Basilio, donde quedan las músicas como vinculantes fundamentales en el ritual, la comida como representación de la vitalidad y recuerda la existencia. También otras comunidades incluyen la danza, el canto, manifestaciones artísticas de un valor enorme”, así lo explicó el antropólogo, investigador y escritor, experto en temas poblaciones afro, Gregorio Enríquez.


La transmisión de estas tradiciones y costumbres inmateriales, que no se encuentran en los lugares de origen de estas poblaciones, se hace de forma oral, según Enríquez, “están en la memoria de los ancianos y mayores, que relatan las historias” y están muy vinculados a lo que tiene que ver con la esclavitud.


“No vamos a encontrar muchas de estas tradiciones en los lugares de origen de estas poblaciones, las vamos a encontrar en las bocas de los más ancianos, en grupos que divulgan este patrimonio o en propuestas de entidades afro”, agregó.


Los símbolos


Hay que recordar que la herencia africana recuerda la muerte como un paso a mejor vida, un adiós a la esclavitud: “si yo vivo como esclavo, incluso cuando en su momento nací siendo esclavo, entonces la muerte es la liberación total. La muerte puede doler, puede golpear, pero es un elemento gozoso. Si ha pasado de forma violenta, como en Bojaya, luego aparecerán los elementos folclóricos tradicionales como una forma de volver a unir al grupo, cantos como la forma de unirse”, explicó Enríquez.


Sin embargo, esas tradiciones van cambiando cuando el grupo afro se traslada a un territorio diferente al suyo, como es el caso de los que llegan a la capital antioqueña.


“En Medellín se ve que cuando fallece alguien de la comunidad se arma algo que podríamos definir como un convite, habrá muchas conversaciones que hablan de lo que es vivir en esas comunidades de los palenques y sus zonas de origen, pero han desaparecido muchas de esas tradiciones, porque los ritmos de las ciudades no facilitan esas expresiones culturales”, narró.


Entre los símbolos del funeral, como el ataúd, las veladoras, el rosario y los rezos existen similitudes en la tradición, sin embargo algunos aspectos tienen unos significados más profundos.


“Debajo de cada una de esas tradiciones religiosas, cercanas al catolicismo, están esas deidades africanas. El ataúd hace parte de la tradición, los cirios también, pero en este caso recuerdan constantemente que son un elemento para proteger al difunto, para guiarlo. Cuando es un niño se hace una danza, en la zona del Pacífico, lo que hacen es irse rotando el cuero, cargándolo”, enfatizó.


La reflexión puntal en la que coincidieron los expertos fue el reconocer la importancia de otras tradiciones que gracias a la diversidad de estas tierras permiten que se hagan presentes otras formas de ver, así sea de ver y vivir la muerte, porque la muerte para ellos es la vida misma.



La puesta en escena

El público asistente a esta Noche de Luna Llena disfrutó de una puesta en escena en la que fue recreado un ritual de muerte de una comunidad afrodescendiente en la que participaron seis músicos, diez bailarines y cuatro cantaoras. El Grupo de Wangari del Centro de Desarrollo Cultural de Moravia fue el encargado.


“Lo que quisimos fue investigar las tradiciones, los rituales para los ‘gualí’ como se le llama a los niños que mueren en el Pacífico, sus cantos y rituales. En la danza hicimos los juegos rituales, que se dice que no es una muerte tan sentida, tan llorada porque son unos angelitos, en vez de llorarlos es más un festejo, donde hay diferente elementos, eso fue lo que quisimos mostrar”, explicó Yndira.


Cantos como el ‘Dios te salve’, “Vola ola” y “A San Pedro”, hicieron parte de la muestra en vivo que este grupo dio al público. Su vestuario era totalmente blanco y combina perfecto con sus pieles negras que conocían el sentimiento de estas culturas.




Investigador

José Fernando Serrano Amaya ha sido otro de los investigadores que han precisado conclusiones sobre la muerte en las comunidades afrocolombianas, sus rituales y percepciones. Así lo planteó en su texto “‘Hemo de mori cantando, porque llorando naci’. Ritos fúnebres como forma de cimarronaje”.


“Un grupo de mujeres mayores rezan y entonan cantos que sólo se usan para la ocasión. Al frente de las casas los hombres juegan dominó y se cuentan historias. Bandejas con café, pan y cigarrillos recorren el lugar de vez en cuando, acompañadas de alguna botella de aguardiente o biche —licor de producción local—. Así se pasa hasta el amanecer. Son éstas algunas de las imágenes más constantes cuando recuerdo la forma como las comunidades negras del Chocó disponen la despedida de sus muertos.


Es indudable que la muerte representa uno de los aspectos más complejos de la vida del hombre, haciéndole crear una entramada red de rituales y creencias que le permiten pasar este momento. Diversos autores reconocen la importancia de la religión en las culturas africanas y afroamericanas, al ser este uno de los más poderosos medios de transmisión de sus valores fundamentales; a su vez señalan el papel protagónico desempeñado por la muerte dentro de éstos universos religiosos”.