Columnistas

Belén de Bajirá
Autor: Henry Horacio Chaves P.
6 de Marzo de 2014


Aunque desde comienzos del siglo está por definirse su jurisdicción, para muchos es como si no existiera. Belén de Bajirá, como tantos otros poblados del país, no ocupa la atención nacional

Aunque desde comienzos del siglo está por definirse su jurisdicción, para muchos es como si no existiera. Belén de Bajirá, como tantos otros poblados del país, no ocupa la atención nacional, ni regional siquiera, a menos que una coyuntura de orden público o una tragedia natural ocurran allí. Seguro en eso pensaban los líderes de la protesta que a un mes de las elecciones anunciaron paro pacífico e interrupción de las clases, para reclamar que les definan de una vez por todas si están en Antioquia o en Chocó.


Una discusión que parece hasta ridícula. Que de no ser por lo que significa en el desarrollo de la vida cotidiana de sus habitantes, provocaría risa. Más que pensarse como límite o enclave, el poblado debería servir de unión, una especie de bisagra o punto de encuentro. Pero seguro, eso suena muy romántico para quienes tienen intereses materiales distintos. Más que el bienestar de sus habitantes, el interés por ese territorio suele estar en el potencial mineral que habla de oro, níquel, cobre y hasta petróleo; de la posibilidad de desarrollo de proyectos de ganadería o cultivos como la palma de aceite. 


Aunque históricamente Antioquia lo ha tenido como corregimiento de Mutatá, su alcalde Jaime López, fue sacado a sombrerazos hace pocos días de allí. Los líderes de la protesta le anunciaron además que no iban a permitir las elecciones porque sólo había candidatos a la Cámara por Antioquia y no por Chocó. Ellos se apegan a documentos históricos que lo consideraban primero, corregimiento de Riosucio, y desde el año 2000, municipio erigido por la Asamblea de Chocó. Esa ordenanza que en 2007 anuló el Consejo de Estado, fue la que dio origen al actual limbo. 


En estos casi tres lustros, han intervenido el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, los tribunales y también los habitantes que en una consulta dijeron hace tiempo que se sienten más del Chocó que de Antioquia. Lo cierto es que las pocas comodidades que tienen, son de inversión e iniciativa antioqueña. Pero hay que decir con claridad, que las necesidades básicas insatisfechas son muchas. Y que a pesar de que en varios momentos el Congreso ha prometido darle trámite al diferendo, siempre han aparecido otras urgencias mayores.


Lo curioso es que los inconformes con el diferendo hayan despertado justo en la recta final de la campaña al Congreso y no para reclamar un compromiso de los aspirantes al Senado en esa definición, ni para cobrarles a quienes quieren reelegirse el repetido incumplimiento con ese poblado. ¿Serán ingenuos o nos creerán así a los demás?


Pero ni la inminencia de las elecciones sirvió para que las miradas se volvieran hacia ellos. Salvo la reseña en los medios y el anuncio de refuerzo policial para sus 11 mesas de votación del domingo, su protesta no logró ni la mirada colectiva ni el compromiso de un solo aspirante al senado con la definición que reclaman. Como tampoco consiguieron compromisos para mejorar el acueducto, superar el alto índice de analfabetismo o ampliar las posibilidades de empleo. Pobre Belén de Bajirá que vive en el limbo, pero no sólo geográfico.