Columnistas

Por qué no sirve el voto en blanco
Autor: Juan Manuel Galán
7 de Febrero de 2014


Los últimos recorridos por las regiones del país, me permitieron confirmar con certeza que somos más los que queremos un cambio en las prácticas políticas

Los últimos recorridos por las regiones del país, me permitieron confirmar con certeza que somos más los que queremos un cambio en las prácticas políticas, que los que en silencio, indiferencia o “anti-política” permiten que se mantengan modelos de politiquería y corrupción en Colombia.


No es un secreto que los partidos políticos cayeron en desprestigio por la incapacidad de interpretar de manera eficaz las necesidades de la población, por haberle apostado a la maquinaria, al clientelismo, la corrupción y a la compra de votos pensando en obtener a toda costa triunfos electorales. Sin embargo, la responsabilidad sobre la vigencia de esta realidad, no está únicamente en cabeza de quienes compran los votos sino también en cabeza de quienes los venden o aquellos que con su silencio e indiferencia permiten que todo siga igual.


Aunque comparto con ustedes la percepción de que existe un clima desalentador en la política actual, creo que hay cosas que podemos hacer juntos. Algunos me han dicho:”Juan Manuel, yo no pensaba votar o iba a votar en blanco pero en usted sí creo”. Hay que decirle NO AL VOTO EN BLANCO y promover un voto consciente e informado en las próximas elecciones al Congreso.


Efectivamente el voto en blanco es una opción válida y democrática para canalizar el descontento generalizado de la opinión pública hacia sus gobernantes, sin embargo, en el marco de nuestra constitución es un mecanismo limitado pues únicamente sirve para repetir las elecciones una sola vez. Esto quiere decir que si en la nueva elección gana por segunda vez el voto en blanco, necesariamente saldrán elegidos los que alcancen mayor votación. Incluso, para la segunda votación únicamente pueden inscribirse las listas que superen el umbral, lo que significa que los partidos pequeños, minoritarios y de oposición, estarían excluidos del segundo proceso.


Desde esta perspectiva, el voto en blanco impacta directamente a los candidatos que salen elegidos gracias al “voto de opinión”. Es decir, a aquel voto que resulta de un análisis libre, legítimo y racional del elector, que se contrapone al “voto de maquinaria”, o el voto atado a prácticas de tráfico de influencias, compra de votos y constreñimiento al elector. Vote a conciencia.


*Senador de la República