Columnistas

¡Milagro, milagro!
Autor: Mariluz Uribe
3 de Febrero de 2014


Les recomiendo fuertemente a los que caen en la tentación de meterse a  iglesias inventadas que si por curiosidad  o búsqueda de esperanza, asisten, no se dejen hipnotizar, mirando al “sabio” muy preparado actor-predicador, no lo miren.

Les recomiendo fuertemente a los que caen en la tentación de meterse a  iglesias inventadas que si por curiosidad  o búsqueda de esperanza, asisten, no se dejen hipnotizar, mirando al “sabio” muy preparado actor-predicador, no lo miren. Miren cualquier otra cosa.


 Uds. no se dan cuenta, pero están siendo hipnotizados, si están débiles y agrupados son muy fáciles de hipnotizar, como lo hacen los magos en los teatros.   


No estoy inventando, recibí cursos de hipnosis con Fassman, hace años.  Era impresionante ver como  las personas hipnotizadas en el escenario del entonces Teatro Colombia caían en hacer las cosas más tontas. Curiosamente y no es por dármelas de nada, el Sr. Fassman nunca me pudo hipnotizar, por alguna razón siempre  me hacía bajar del escenario, de la fila de los hipnotizables, que íbamos con todo gusto a prestarnos al experimento. 


Luego yo hice un ensayo increíble, me puse a mirar desde mi palco al hipnotizador. Pues no pasó mucho tiempo sin que el caballero me clavara la mirada. Mi marido horrorizado me preguntaba  “¿Por qué te mira ese señor?” – “No sé “  le contestaba yo haciéndome la inocente. Yo quitaba la mirada y la quitaba el señor. No estoy “contándoles un cuento”, es la pura y llana verdad: Deje Ud. sin parar ni parpadear sus ojos en otros ojos y percibirá lo que le digo.  Ojos “espejo del alma”. Y Ojo, que no hay ojos en los correos internet.


Una vez al salir de la clase en el teatro, me agarró el brazo una gitana, y me dijo “Te adivino la suerte”.  Me nació decirle, “Te la adivino yo a ti”. Muy sorprendida me alargó la mano, se la cogí y le dije: “Eres una mujer muy inteligente pero incomprendida, has tenido muchos pretendientes, pero ninguno que sirva, has viajado y viajarás más.  Tu salud es buena, salvo pequeñas dolencias.  Cuida las relaciones con tu familia…”


La muchacha, admirada me dijo: “¿Cómo  puedes…?”  -“Tu me las estás diciendo con tu actitud” le contesté.


Bueno la verdad luego aprendí algo de grafología y mucho de Expresión Corporal.


Cuántos enamorados se miran a los ojos,  quedan embelesados y se enamoran si es que eso que llaman amor existe, e inclusive se casan, y  OK hasta que se voltean para el lado opuesto en el catre, y el amor, cuya duración prevista es de tres años, va languideciendo hasta que quede el  residuo que  retenga algo de aprecio,  amistad, fuerza de la costumbre, comodidad y el cuidado de los hijos que se aman porque son parte nuestra… 


 ¿Cómo saben Uds. que una cura milagrosa de esas que muestran por la TV es cierta? Es posible que la persona tuviera la enfermedad sólo en su cerebro  y no en su cuerpo. 


Para consagrar a un santo esperan que haga el milagro, como la  Madre Laura y el Papa Juan XXIII.  Y seguro la despiadada Madre Teresa, que trabajaba en un pabellón de enfermos terminales en el cuál no había calmantes. 


¿Quién garantiza que la persona estaba verdaderamente enferma y que fue verdaderamente curada por la intervención del futuro Santo? ¿No era factible que la enfermedad fuera psicológica o que el tiempo y los muchos remedios la curaran? Pero es tan rico creer, ¿no?  Cómodo, y hasta que llegaron las iglesias  negociantes, entonces hubo que hacer “el sacrificio” de donar, que finalmente resulta en la tragedia de las familias que se van arruinando, y viven de préstamos que los empobrecerán más. Pues no he visto en esas iglesias, que a veces usan fotografías de públicos no presentes,  a ningún experto en economía y a ningún médico reconocido. 


¿Y ustedes?  Si algunos están asistiendo a esos  lugares, abran los ojos, no los fijen, y hablen con todos los vecinos.  


Como psicóloga me siento con en el deber de escribir esto. Hay que creer en lo que  vemos y palpamos, no en lo que queremos e imaginamos.


Cuando quieran fundamos nuestra iglesia, ¿pues saben ustedes que las iglesias no pagan impuestos?


*Psicóloga PUJ  y Filóloga U de A